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Los Actores del Conflicto arrasa en Festival de Trieste
Una vez más se demuestra que a los analistas extranjeros les queda ‘más fácil’, apreciar los valores de la cinematografía nacional.
Mientras un 80% de la llamada “crítica” se ha enseñado con filmes recientes como Te Amo, Ana Elisa, el jurado del Festival de Cine de Bogotá le otorgó una mención de honor.
Y ahora, mientras comentarios de dudosa convicción, como los publicados por prestigiosos medios como El Tiempo y la revista Semana, hacia la nueva película de Lisandro Duque, Los Actores del Conflicto, el jurado internacional del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de Trieste (Italia), así como la cerrada ovación del público en su exhibición durante el evento, ratifican la calidad de esta mordaz e irónica radiografía del conflicto sociopolítico colombiano, que por primera vez se mira desde la perspectiva del humor.
El jurado, presidido por el laureado realizador peruano Francisco Lombardi (cuyo filme La Ciudad y los Perros es considerado como un clásico del cine latino), e integrado además Nicolás Echeverría, Meri Lao y Manuel Pérez Estremera, le otorgó tres premios a Los Actores del Conflicto: Mejor Dirección, Mejor Guión y Mejor Actor.
Trieste también ha galardonado por primera vez el Lenguaje Cinematográfico en idioma español, con el Premio Cervantes concedido a la película Los Actores del Conflicto, por un grupo de alumnos de un instituto local estudiantes de la lengua castellana cuya misión era buscar la película que mejor conjugara la imagen con la narrativa.
El Premio fue concedido “por la claridad de los diálogos en los que se presenta un lenguaje real con todas las variedades lingüísticas propias de los diferentes personajes (los artistas de teatro, los habitantes el pueblo, los militares y los guerrilleros)”, de acuerdo con el jurado. Señalaron además la “manera realista y eficaz” que emplea para describir una realidad tan compleja.
La noticia causó revuelo internacional, justamente por las apreciaciones negativas de las figuras de la crítica colombiana, y ha suscitado comentarios, como en el panel de opiniones de El Tiempo.com, que dice textualmente:
“Señores, esta noticia es un golpe brutal contra la gran crítica colombiana, que ya había menospreciado y destrozado esta película, a pesar de que ganó el premio del público en el Festival de Cartagena. Moraleja: ¿un público superior a su crítica ‘especializada’?. Ojalá que el público colombiano reflexione sobre la cinta y sobre su personal papel en el conflicto y no solo la tome como entretención y tema para hablar en las reuniones… porque si hablamos de cabezas huecas, los colombianos sí son los primeros”.
El cable de AFP
Transcribimos apartes de comunicados de la agencia AFP.
Los Actores del Conflicto sacudió al Festival de Trieste desde su exhibición, por su sobria y perspicaz denuncia sobre los secuestrados en Colombia.
Aplaudido por el público del legendario cine Miela, donde se celebra el festival italiano desde hace más de 20 años, el filme aborda con humor cínico y negro uno de los dramas más graves que azotan a Colombia, el secuestro que padecen miles de personas, más de 3.000, según cálculos oficiales.
Sin emplear una sola imagen violenta ni sangre ni explosiones ni muertos, la cinta, que se estrenó hace una semana en Colombia e inauguró el Festival de Cartagena, tiene una sorprendente actualidad, pese a que fue escrita hace una década.
“No fue por autocensura. Es más bien que no me siento competente para filmar escenas violentas. Quise contar todo desde la perspectiva visual de los caminantes y mochileros (los actores callejeros en el filme) y de cómo perciben ellos el conflicto armado”, reconoce Duque en una charla con el público italiano.
Por voluntad del mismo director no se hace referencia a secuestrados ilustres, como Ingrid Betancourt, liberada a mediados del año en un espectacular operativo militar, sino a los tantos secuestrados anónimos, soldados, políticos, maestros, que viven desde hace años plagiados sobre todo por la guerrilla.
“No quise hablar de personalidades secuestradas, sino más bien de hechos que me inquietan sobre el secuestro, que es epidémico en Colombia, como por ejemplo se pierde el derecho a las propias funciones fisiológicas, porque hay que pedir permiso y te vigilan en esos momentos, algo realmente excesivo”, cuenta Duque.
Con la excelente actuación de Mario Duarte, uno de los tres mimos callejeros protagonistas que terminan en una zona de conflicto para hacerse pasar por guerrilleros reinsertados a cambio de un soñado exilio a España, la película muestra a todos los actores del conflicto colombiano con una mirada a la vez crítica y cercana: guerrilla, paramilitares, ejército, narcotraficantes y hasta curas de la Iglesia católica.
El ingenio creativo de Duque, autor entre otros del célebre Visa USA (1986) y Milagro en Roma (1987), basado en un cuento de Gabriel García Márquez, logra describir un país complejo con sátira y por momentos ligereza.
La escena de cientos de personas frente a la oficina de la Defensoría del Pueblo para denunciar el secuestro de algún familiar resulta emblemática de ese drama, vivido como un normal momento burocrático.
“Para denunciar desaparecidos no hay fila, sólo a final de mes”, ordena el guardia.
El final “abierto”, en el que “nada se resuelve y se comienza de nuevo de cero”, es la manera como el mismo cineasta percibe la realidad de su país.
“No veo solución ni voluntad para resolver el conflicto, ni a nivel nacional ni internacional. El tema del secuestro en Colombia ya está olvidado hasta en Francia, que tanto batalló por la Betancourt”, sostiene Duque.
El tono de comedia y el empleo de un lenguaje divertido, en el que “paracos, prepagos, traquetos, viciosos, cuchilleros y mochileros” se mezclan, demuestran que el cine cuenta con recursos para tratar un tema tan explotado y que genera sospecha.
“El rodaje me llevó a cambiar el guión”, cuenta el director, que sufrió una serie de inconvenientes durante la filmación, igual a los que sufrieron los personajes de la cinta. “Nos desalojaron del pueblo de San Martín, en el departamento del Meta, a dos horas y media de Bogotá. Nos sacaron los paramilitares. Nadie en el pueblo quiso ayudarnos a la filmación y eso que es un negocio ventajoso: servir 50 cenas, refrigerios, cuartos para dormir”, dice.
“Salimos disparados una madrugada, asustados, después de que nos pidieron el permiso del jefe Miguel, que ya fue asesinado”, reconoce Duque, que emplea en el filme escenas de las que fue víctima durante el rodaje, como las motos que pasan amenazadoras y las sombras sospechosas frente a la puerta de su habitación.
La película, que costó 800 mil dólares y cuenta con fondos del Estado, concursa junto con otras trece cintas en el festival de Trieste.
En su obra, Lisandro Duque describe con humor la situación de los secuestrados en Colombia y emplea la comedia y la sátira para denunciar una de las mayores tragedias del país.
La película fue premiada “por la ironía y el sentido del humor que muestran una manera de ser de los colombianos” y porque el jurado estimó que dicha obra “puede ser un vehículo de transmisión eficaz y perfecto de la realidad colombiana de hoy en día, pues su mensaje nos ha llegado de manera clara e inmediata”.
Los Actores del Conflicto compitió con los siguientes títulos: Por Argentina, El Sueño del Perro, de Paulo Pécora; Palabra por Palabra, de Edgardo Cabeza; La Extranjera, de Fernando Diaz, y S.O.S. Ex, de Andrés Tambornino. Por Brasil, Adagio Sostenuto, de Pompeu Aguiar. Por Chile, Alicia en el País, de Esteban Larraín. Por Cuba: La Noche de los Inocentes, de Arturo Sotto. Por México, Arresto Domiciliario, de Gabriel Retes. Por España, Amanecer de un Sueño, de Freddy Mas Franqueza. Por Uruguay, Polvo Nuestro que Estás en los Cielos, de Beatriz Flores Silva y János Kovácsi; El Círculo, de José Pedro Charlo y Aldo Garay (una co-producción entre Uruguay, Argentina y Chile). Y por Venezuela, Cyrano Fernández, de Alberto Arvelo, y El Enemigo, de Luis Alberto Lamata.
El jurado eligió a la coproducción El Círculo, como el mejor filme del Festival, abogando de esa forma por el rescate de la memoria y la denuncia de las dictaduras.
La Columna de Alda Mera*, en El País, de Cali
La tragedia hecha comedia
Hacer una tragedia de la tragedia es el lugar común. Pero crear una comedia de nuestra triste realidad y reírnos de la situación que más dolor le ha causado a este país, tiene rótulo de inteligencia e imaginación.
Ese es el mayor logro del director Lisandro Duque, el realizador de Sevilla, Valle, que ahora rompe la desgastada rutina del conflicto armado en Colombia, creada por guerrillas y paramilitares, con una propuesta diferente, sin que reírse de ello implique ignorarlo u olvidarlo.
Los Actores del Conflicto es una parodia de lo absurdo del enfrentamiento que desangra al país hace más de 45 años y un respiro para todos los colombianos que estamos hastiados de los ires y venires de quienes portan las armas. Para quienes lloramos día a día por el dolor de la guerra, es un alivio esta otra mirada que nos hace reflexionar sobre ese sinsentido, pero con mucho humor. Y humor colombiano, ese apunte oportuno del gracejo, de la ironía, de la burla, de la picaresca criolla y la malicia indígena. De ahí que no es gratuito que los protagonistas de la historia sean unos mimos en busca de oportunidades quienes ponen el tema sobre el tapete.
Por algo este guión ganó el premio del Ministerio de Colcultura y la beca del Ibermedia; y la película, el premio del público en el Festival de Cine de Cartagena y el aplauso de los caleños que llenaron el Multiplex Chipichape en la doble función de la Premiere Selecta del martes. Brillantes las actuaciones de Mario Duarte y Coraima Torres en el papel de aspirantes a reinsertados, y el de Arianna Cabezas como dura guerrillera.
Lo mejor: en la trama no hay prostitutas ni traquetos, ni sexo explícito ni desnudos innecesarios ni violencia obvia ni mucho menos salpica sangre. Y es sobre el conflicto armado.A quienes los deslumbran más los bodrios insulsos de Hollywood, les recomiendo ver Los Actores del Conflicto, es decir, ser capaces de reírnos de nuestra propia desgracia, sin que ello le reste seriedad o la trascendencia que merece el asunto.
* Alda Mera es Comunicadora Social y Periodista de la Universidad del Valle. Es periodista de El País desde hace 20 años.

Una historia real, en Vive In. Trieste premia al nuevo cine de denuncia de América Latina, en Eco Diario, Es. Web oficial del Festival, en Trieste. Acerca del Festival de Trieste, en Trieste. Lisandro Duque explica los matices de la violencia enquistada en Colombia, en MCallen 48. Un extraordinario filme colombiano, en Ansa Latina.
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