Titulo Original: Dr. Alemán. Drama, suspenso, romance, crimen, Alemania, 2008, 106 min. Director: Tom Schreiber. Intérpretes: August Diehl (Marc, el Dr. Alemán), Marleyda Soto (Wanda), Andrés Parra (Héctor Luis), Hernán Méndez (Dr. Méndez), Víctor Villegas, David Steven Bravo (Pablito). Productores: Harry Flöter, Jörg Siepmann. Coproductora: Birgit Metz. Productores ejecutivos: Jhonny Hendrix, Diego Ramírez. Música: Josef Suchy. Cinematografía: Olaf Hirschberg. Edición: Andreas Wodraschke. Casting: Anja Dihrberg, Juan Pablo Félix, Teatroas. Diseño de producción: Juan Carlos Acevedo. Vestuario: Hania Awaragi, Juan Carlos Giraldo.
PREMIOS
Shadowline Festival Culture Giovani Ganadora Sección Passagi d’Europa.
Festival de Cine de Viña del Mar Mejor actriz, Marleyda Soto.
Film+ Mención de honor, mejor edición.
SINOPSIS
Con 26 años, Marc (August Diehl), un joven médico alemán en prácticas, llega a la ciudad de Cali, Colombia, en una visita de intercambio; y empieza a trabajar en un hospital local. El quirófano se parece a un campo de batalla: la mayoría de sus pacientes han sido apuñalados o heridos de bala en reyertas callejeras.
El joven, de una familia de médicos tradicional, ignora las advertencias de sus superiores y se adentra en el barrio marginal de Siloé en busca de un poco de emoción. Allí se hace amigo de los chicos de la pandilla local y se enamora de Wanda (Marleyda Soto), una joven que tiene un puesto en el mercado. Un adolescente del lugar, Pavito, le provee de droga y lo convierte en miembro de confianza del grupo.
Su nueva vida de drogas y peligrosos encuentros empaña su reputación y le vale el sobrenombre de Dr. Alemán, distanciándole de sus compañeros del hospital y de la familia que le acoge.
Luego, al ser elegido como aliado por un tenebroso pillo que se hace llamar El juez (Víctor Villegas), Marc queda en el eje de una sangrienta contienda local. En adelante, será imposible permanecer neutral. Demasiado tarde va a comprender que su riesgosa aventura tendrá consecuencias fatales para aquellos que ama y aprecia.
ANTECEDENTES
Hace doce años, un amigo del cineasta germano Tom Schreiber, estudiante de último año de Medicina, hizo su pasantía en el Hospital Universitario de Cali y vivió en Altos de Limonar, muy cerca a Siloé. La inusitada experiencia le dejó una profunda huella en el alma. Jamás imaginó estar tan cerca de una zona caliente en una ciudad latinoamericana, signada por la guerra entre pandillas, el narcotráfico y la violencia.
En explícitas cartas, este personaje incógnito (nadie ha querido revelar su nombre), contó su exótica vivencia durante un año en el corazón de Siloé, a su amigo director de cine. Schreiber tomó atenta nota del relato, y en 2006 llegó a una Cali que sólo conocía por referencias. Traía un guión premiado en su país bajo el brazo y muchas expectativas.
“Esa ciudad ha sido un regalo para nosotros”, afirma Schreiber, ahora, luego de multitud de aplausos y buenas críticas por su película Dr. Alemán, que se estrenó el año pasado en Alemania. Es muy evidente su paso por la cámara y cinematografía, antes de la dirección, ya que la película ofrece una impecable imagen, sumado a una acuciosa e incesante búsqueda de lugares “cinematográficos” en la capital del Valle.
En el relato, cobra vida la narración epistolar de su amigo médico. Él lo tradujo a Mark, el estudiante germano ante quien de repente se abren las puertas de urgencias del Hospital Universitario del Valle, para imbuirlo en una alucinante experiencia en medio de heridos que pululan en cada esquina, sangre, miseria, horror, y al tiempo, la más vívida humanidad.
Traspasando los linderos del hospital, Mark se introduce en las colinas de Siloé, convirtiéndose de pronto en apetecido fruto entre la guerra de pandillas que azota a la comunidad. Mark no es una víctima ni es un testigo, Mark es partícipe de la cadena de espanto.
Dr. Alemán tuvo un preestreno nacional durante el Foro Iberoamericano de Cine que se llevó a cabo en el mes de junio en Bogotá. El evento puntual del filme fue presentado por el crítico alemán Horst Schäfer, director del Centro de Películas para Niños y Jóvenes de Alemania, de visita en Bogotá debido al Foro. “La cinta es una alegoría a la participación de Occidente en los países en vía de desarrollo”, dijo.
El especialista desestimó la esperada alusión de algunos a la llamada “porno-miseria”(“al contrario, es una crítica a la arrogancia humanista europea”), y pidió que Dr. Alemán sea vista en Colombia como la experiencia de un perdedor, y no de un “justiciero gringo”, al referirse al personaje protagónico.
Ante la general aceptación de la prensa en Bogotá, Dr. Alemán comienza su prueba con el público nacional, el próximo mes de noviembre.
OPINIÓN
Hace doce años, un amigo del cineasta germano Tom Schreiber, estudiante de último año de Medicina, hizo su pasantía en el Hospital Universitario de Cali y vivió en altos de Limonar, muy cerca a Siloé. La inusitada experiencia le dejó una profunda huella en el alma. Jamás imaginó estar tan cerca de una zona caliente en una ciudad latinoamericana, signada por la guerra entre pandillas, el narcotráfico y la violencia.
En explícitas cartas, este personaje incógnito (nadie ha querido revelar su nombre), contó su exótica vivencia durante un año en el corazón de Siloé, a su amigo director de cine. Schreiber tomó atenta nota del relato, y en 2006 llegó a una Cali que sólo conocía por referencias. Traía un guión premiado en su país bajo el brazo y muchas expectativas.
“Esa ciudad ha sido un regalo para nosotros”, afirma Schreiber, ahora, luego de multitud de aplausos y buenas críticas por su película Dr. Alemán, que se estrenó el año pasado en Alemania. Es muy evidente su paso por la cámara y cinematografía, antes de la dirección, ya que la película ofrece una impecable imagen, sumado a una acuciosa e incesante búsqueda de lugares “cinematográficos” en la capital del Valle.
En el relato, cobra vida la narración epistolar de su amigo médico. Él lo tradujo a Mark, el estudiante germano ante quien de repente se abren las puertas de urgencias del Hospital Universitario del Valle, para imbuirlo en una alucinante experiencia en medio de heridos que pululan en cada esquina, sangre, miseria, horror, y al tiempo, la más vívida humanidad.
Traspasando los linderos del hospital, Mark se introduce en las colinas de Siloé, convirtiéndose de pronto en apetecido fruto entre la guerra de pandillas que azota a la comunidad. Mark no es una víctima ni es un testigo, Mark es partícipe de la cadena de espanto.
Recientemente, Vidal Orozco, de la distribuidora independiente V.O. Cines, anunció la adquisición de los derechos de exhibición para Colombia de Dr. Alemán. Ahora, y en el marco del Foro Iberoamericano de Cine, que concluyó en Bogotá, se exhibió un preestreno nacional de la cinta.
El evento fue presentado por el crítico alemán Horst Schäfer, director del Centro de Películas para Niños y Jóvenes de Alemania, de visita en Bogotá debido al Foro. “La cinta es una alegoría a la participación de Occidente en los países en vía de desarrollo”, dijo.
El especialista desestimó la esperada alusión de algunos a la llamada “porno-miseria” (“al contrario, es una crítica a la arrogancia ‘humanista’ europea”), y pidió que Dr. Alemán sea vista en Colombia como la experiencia de un perdedor, y no de un “justiciero gringo”, al referirse al personaje protagónico.
Ante la general aceptación de la prensa en Bogotá, Dr. Alemán comienza su prueba con el público nacional, el próximo mes de octubre. V.O. Cines anunció que se planea un gran lanzamiento nacional en Cali. El médico germano, regresa a Siloé, ahora por la puerta grande.
EL COMENTARIO
Un germano en Siloé (Tomado de Revista Semana)
Dr. Alemán, rodada en Cali por el director Tom Schreiber, ha conquistado a la crítica alemana y se espera que tenga el mismo éxito en Colombia.
El único actor alemán en la película es August Diehl, quien interpreta al Dr. Alemán, un joven médico que llega a Cali a hacer su práctica profesional.
Un alemán, Tom Schreiber, llegó a Cali en 2006 con un guión escrito y premiado en su país natal y regresó a casa con una película rodada, que se estrenó el pasado 14 de agosto en 29 ciudades alemanas y ha cautivado al público. Desde que en las pantallas de cine del país teutón se empezó a proyectar Dr. Alemán, ni los aplausos ni las críticas han sido escasas para su director. Él, sin embargo, sigue siendo un tipo sencillo, algo tímido y obsesionado con su trabajo como pudo descubrir SEMANA al entrevistarlo en Berlín.
Le sobran las palabras para hablar de Cali. “Esa ciudad fue un regalo para nosotros”, aseguró. Hasta sus 26 años y antes de estudiar dirección, Schreiber había sido asistente de cámara y fotografía, aprendizaje que saca a relucir durante toda la cinta. “El camarógrafo y yo descubrimos muchas cosas en Cali. Era un placer salir en busca de imágenes y encontrarlas rápidamente. Después él se encargó de poner esas tomas al servicio de nuestra historia”.
Schreiber, nacido en Colonia, cree que los caleños tienen los ojos "acostumbrados" a tanto esplendor. Él, que viajó a la ciudad en busca de la locación perfecta para su película, siente que encontró una joya. Leer más
NOTAS DE PRODUCCIÓN
La historia de Dr. Alemán comenzó en el Hospital Universitario del Valle (HUV) en Cali. De ahí pasó a Alemania para después regresar a Cali, pero al corazón de uno de los barrios más vulnerables de la capital del Valle, Siloé.
Marc era un alemán que hacía sus prácticas en el HUV. En sus tiempos libres registraba con detalle las situaciones que vivía en este lugar y se las enviaba a su amigo, el director de cine Tom Schreiber, quien decidió llevar esta historia a la pantalla grande, y así llegó a Siloé. Pero la travesía no la realizaría solo. Su equipo de trabajo estaba conformado por cinco alemanes y por el reconocido actor August Diehl.
Mientras los alemanes se instalaban en las lomas de Siloé para preparar la locación donde se rodaría toda la película, al otro extremo de la ciudad, en el distrito de Agua Blanca, Marleyda Soto, actriz egresada de la Escuela de Arte Dramático de la Universidad del Valle, trataba de persuadir a sus amigos, directores de casting de la película, de que no la postularan como la protagonista de la cinta. “Yo no tenía experiencia en cine, había hecho un papel muy pequeño en Perro come perro, no me sentía capaz”, cuenta Soto. Hasta que sus colegas lograron convencerla de que presentara el casting. Dos meses después, el director le dijo: “Bienvenida a Dr. Alemán”.
Ocho semanas duró el rodaje de esta película protagonizada en su mayoría por actores naturales y por el experimentado alemán August Diehl, quien sin pretensiones y sin exigencias se instaló en Siloé y logró congeniar inmediatamente con el resto del equipo y de la comunidad. “August se paseaba por las calles de Siloé sin ninguna prevención, pedía gaseosa en cualquier tienda de esquina y se sentaba a tomársela en un lugar desde donde pudiera ver Cali”, comenta Diego Ramírez, uno de los productores de la cinta.
LA SUERTE DE MARLEYDA
“Ahí viene la loca de teatro”, dicen los vecinos del barrio Alfonso Bonilla Aragón, en el distrito de Aguablanca, en Cali, cuando ven llegar a Marleyda Soto en zancos, ensayando para alguna presentación.
En su barrio pocos saben que muy pronto ella estará en los afiches de las salas de cine colombianas, que actuó junto a uno de los actores alemanes más importantes del momento y que se acaba de ganar el máximo galardón que otorga el Festival de Cine de Viña del Mar. “La cosa será diferente cuando se estrene la película, y me vean en la pantalla grande. Del premio no saben nada porque aún no lo he recibido, pues le dije al director que no me lo mande por correo porque me da miedo que se pierda, mejor que lo comparta con sus amigos allá en Alemania y que me lo traiga el próximo año”, cuenta Soto.
Más adelante en este mismo documento, perfil de Marleyda Soto y entrevista con Gaceta.
EL DIRECTOR: TOM SCHREIBER
Nació en Colonia (Alemania), en 1968. Su carrera cinematográfica comenzó como técnico de efectos especiales en 1996, con el cortometraje animado Zwei tage grau, premiado en el certamen Días de cortometrajes alemanes, con el premio a mejor producción. En 2000 fungió como cinematografista del cortometraje dramático Der Ausbruch, dirigido por Züli Aladag.
En 2003 presentó su ópera prima, Narren, exótica visión sobre el carnaval producida por Wim Wenders; y en 2005 participó en el filme colectivo Weltverbesserungsmanahmen.
Tom Schreiber denuncia la existencia violenta y amenazada de las favelas colombianas a través de las experiencias de un médico germano que se traslada a la población de Cali en la película Dr. Alemán.
AUGUST DIEHL (Marc, Dr. Alemán)
Nacido en Berlín, el 4 de enero de 1976, bajo el signo de Capricornio.
Su familia, conformada por artistas (su padre, el actor Hans Diehl; y su madre, diseñadora de vestuario), se desplazaba con frecuencia, por lo que Diehl vivió en Hamburgo, Viena, Dusseldorf, Baviera y Francia.
A la edad de 18 años ingresó a la Escuela de Teatro de Friedrich Schiller. Después de pasar los exámenes Abitur, Diehl estudió interpretación en el famoso Hochschule für Schauspielkunst.
Debutó en la película 23 (1998), dirigida por Hans-Christian Schmid (Réquiem), por la que ganó el Premio de Cine Bávaro al actor revelación y el Premio del Cine Alemán al mejor actor.
A continuación trabajó en Kalt ist der Abendhauch y Tattoo. Su interpretación en Laberinto de sexo y muerte le valió el Premio de la Crítica Cinematográfica Alemana.
Se dió a conocer al público del mundo por su papel en Los falsificadores, drama de época basado en hechos reales, sobre un grupo de falsificadores y artistas judíos reclutados de los campos de concentración para un trabajo especial de la inteligencia alemana. Esta cinta fue ganadora del Oscar a mejor película extranjera en 2008.
Otras películas suyas son El noveno día (2006), del oscarizado director Volker Schlöndorff; Lekaje pana Kuki y Luces (Lichter).
Habla español e inglés a la perfección, además del nativo alemán. Coprotagonizó con Ellen Paige Mouth to mouth, de Alison Murray, y Amar al límite, con Adrien Brody.
August Diehl está considerado actualmente como uno de los actores más importantes de Alemania, llegando a lo más alto en este arte tanto sobre el escenario como en la gran pantalla.
Las entusiastas alabanzas de los críticos se traducen en más de diez premios alemanes e internacionales, incluido el galardón a la mejor estrella europea de la Berlinale y el Premio DIVA al mejor actor del año, en 2005. En 2006 fue elegido como el mejor actor alemán contemporáneo por la prestigiosa revista Gala.
En 2008, además de Dr. Alemán, fue visto en la comedia Anonyma, de Max Färberböck; el drama Buddenbrooks, de Heinrich Breloer; y el drama bélico dirigido por Quentin Tarantino, Inglorius Basterds, con Brad Pitt, Eli Roth, Christopher Waltz y Melanie Laurent.
MARLEYDA SOTO (Wanda)
Egresada del Departamento de Artes Escénicas de la Universidad del Valle, cuenta con una trayectoria a nivel teatral bastante fructífera. Descubrió su pasión por el teatro desde que estaba en el colegio, en el populoso barrio del sector de Aguablanca, Alfonso Bonilla Aragón.
Apadrinada por la organización internacional, Plan, con ayudas en vivienda, alimentación y educación, en quinto de bachillerato se ganó una beca para estudiar teatro en el Instituto de Bellas Artes, de ahí pasó al Instituto Popular de Cultura hasta que logró entrar a la Universidad del Valle. Para pagarse el valor de la matrícula vendía dulces en la universidad.
Ha trabajado con agrupaciones como Corporación Teatro del Valle, Kanovaccio Producciones y La Banda de Freddy, con los cuales ha realizado montajes memorables, entre los que caben destacarse: Fausto, El astrólogo fingido, El malentendido, El condenado por desconfiado, La casa de los corazones rotos y Trátala con Cariño. Con varios montajes, la actriz caleña ha viajado por el mundo.
Su reciente incursión en el cine con la película Dr. Alemán, del director Tom Schreiber, le ha merecido el premio como mejor actriz protagónica internacional en el XX Festival de Cine de Viña del Mar, Chile 2008, por su interpretación de Wanda, la humilde dependienta de un kiosco de ventas en las laderas de Siloé, que consigue el amor y también la pesadilla del Dr. Alemán.
Hoy, Marleyda sueña con seguir haciendo cine, espera el momento en que su rostro sea visto por miles de espectadores en el país, mientras pasa sus días en un jardín de niños enseñándoles a apreciar el arte.
ANDRÉS PARRA (Héctor Luis)
Inicia su carrera actoral cuando apenas tenía 11 años de edad. A los 16 años ya había dirigido sus dos primeras obras de teatro: Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello y una adaptación de El corazón delator de Edgar Allan Poe.
En 1998 es admitido en la Escuela de Formación de Actores del Teatro Libre de Bogotá. Apenas cursaba segundo semestre cuando tuvo el honor de compartir escenario con actores de la talla y el recorrido de Germán Jaramillo, Laura García y Héctor Bayona entre otros.
En 2001 se gradúa y viaja fuera del país. En 2002 regresa y comprende lo que es intentar hacer una carrera de actor seria en un país como Colombia. Durante más de dos años alterna su rol de profesor de actuación en academias y colegios de Bogotá, con pequeños talleres que organiza para profundizar sobre su asignatura favorita: Los juegos teatrales.
A finales de 2003 dirigió el laboratorio de investigación La mujer en Shakespeare, un monólogo que buscaba encontrar la esencia de las mujeres del autor, pasando por Julieta, Ofelia, Lady Macbeth y la reina Margarita.
Durante más de medio año perteneció al grupo de actores de planta del Restaurante Andrés Carne de Res, su gran escuela de improvisación; el lugar donde vivió el teatro instantáneo, los espacios no convencionales, la actuación sin truco y el espectador exigente, pero agradecido.
En el 2004 ingresa a la televisión con un papel de reparto en la novela Por amor a Gloria. A principios de 2006 se embarca en la adaptación y montaje de Sin mente, su más reciente actuación en teatro, una comedia basada en El Montacargas (The Dumb Waiter) del inglés Harold Pinter.
En pleno proceso de ensayo el cine por fin le abre sus puertas y hace parte del elenco de Satanás, un éxito en taquilla dirigido por el caleño Andrés Baiz. A finales de ese año rueda El amor en los tiempos del cólera con el director inglés Mike Newell.
Al año siguiente obtiene un personaje de reparto en la película Dr. Alemán. Ese mismo año es invitado a protagonizar La pasión de Gabriel, de Luis Alberto Restrepo, papel con el cual obtendría dos años después, en el 2009, el premio a mejor actor del Festival Internacional de Cine de Guadalajara.
Al tiempo regresa a la televisión, haciendo parte del elenco en una de la serie El cartel, donde interpreta a “Anestesia”, el personaje que finalmente lo lanza a la fama y que en 2009 le valdría el India Catalina a mejor actor protagónico de serie en el 49º. Festival de Cine de Cartagena de Indias.
HERNÁN MÉNDEZ (Dr. Méndez)
Es un actor de la vieja guardia, estudioso, concienzudo y riguroso en cada trabajo que hace. Se ha formado en teatro, cine y televisión, y ya cumplió 25 años de carrera artística.
Nació en el barrio La Candelaria, de Bogotá, hace 51 años. Una vez probó la sociología e intentó con las finanzas, decidió que su vida estaba entre historias truculentas, personajes sicológicos y hasta el absurdo. “Uno de los primeros dramaturgos que conocí y que me fascinaron fue Samuel Beckett, quien está considerado el padre del teatro de la crueldad”.
Sostiene que prefiere hacer papeles dramáticos porque le parece bien sacar esa cara oculta y oscura del ser humano. “Es algo de lo que no se habla. Nos hemos dejado embelesar demasiado por el bien y nos quieren volver unos ángeles, pero resulta que cuando esos ángeles se ven desorientados, dejan salir ese rostro oscuro. Es fantástico poder mostrar esa parte y saber que está tan reprimida y que causa tanto daño”.
Pero en su vida real, Hernán es un buen samaritano y un afortunado. Es padre de dos hijas: Laura y Alejandra. La mayor estudia para ser científica, y la menor, al parecer, heredó su vena artística, pues se inclina por la danza y la música. Cuando el actor no trabaja, está en casa dedicado al hogar y a los cuentos urbanos, que escribe en sus horas de soledad.
En 1995 apareció en el mediometraje de Patricia Restrepo, De amores y delitos: El alma del maíz. De allí saltó a coprotagonizar el largo de Ricardo Coral y producido por Dago García, Posición viciada (1997). Posteriormente se vio en La primera noche (2003), de Luis Alberto Restrepo; el galardonado cortometraje La cerca, de Rubén Mendoza; Satanás (2007), de Andrés Baiz; Los actores del conflicto (2008), de Lisandro Duque; La milagrosa (2008), de Rafael Lara, y actualmente forma parte de la nómina de la aclamada nueva película colombiana La pasión de Gabriel (2009), de Luis Alberto Restrepo, estrenada en Colombia en la primera semana de agosto de 2009.
En televisión se le ha visto en populares series como Dora, la celadora y Mesa para tres (2004).
ÁLVARO RODRÍGUEZ (El casero)
Nació en Bogotá, Colombia en 1948. Estudió Antropología en la Universidad Nacional de Colombia, pero muy pronto se hizo actor en la Escuela Nacional de Arte Dramático.
Ha trabajado durante 24 años como miembro de planta del Teatro La Candelaria de Bogotá, participando en gran número de montajes como El dialogo del rebusque, En la raya, El paso, Maravilla star, El ciento y la ceniza, y muchos más.
Con el Teatro Nacional ha actuado en diversas obras, como La celestina, bajo la dirección de Jorge Ali Triana. Así mismo, ha realizado giras y participado en festivales internacionales de teatro en España, Estados Unidos, Alemania, Holanda, Suecia, Costa Rica, Canadá, Francia, Inglaterra, Brasil, Dinamarca, Cuba, Perú y otros países.
En televisión ha participado en series y novelas como N.N., Últimas tardes con teresa, Sabor a limón, Fuego verde, ¿Por qué diablos?, A donde va Soledad, Isabel me la veló, La Lectora, Mesa para tres, y más recientemente Hasta que la plata nos separe, del libretista Fernando Gaitán; y El cartel de los sapos, de Luis Alberto Restrepo.
Ha actuado en más de 24 largometrajes, entre los que se destacan: Amar y vivir de Carlos Duplat, y La gente de la universal (1991) de Felipe Aljure; Soplo de vida (1999) de Luis Ospina; Golpe de estadio (1998), de Sergio Cabrera; Bolívar soy yo (2002), de Jorge Alí Triana; Perder es cuestión de método (2004) de Sergio Cabrera; Soñar no cuesta nada (2006) de Rodrigo Triana; La historia del baúl rosado (2005) de Libia Stella Gómez; Dios los junta y ellos se separan (2006), de Harold Trompetero; El colombian dream (2006) de Felipe Aljure; Dr. Alemán de Tom Shreiber; Perro come perro, de Carlos Moreno; y La pasión de Gabriel, de Luis Alberto Restrepo.
En 1994 obtuvo el premio mejor actor en el II Festival Latinoamericano de cine de New England, por su papel de sargento Hernández en La gente de la universal y el mismo premio en el Festival Latinoamericano de cine de New York en 1996.
EL EQUIPO TÉCNICO NACIONAL: ANTORCHA FILMS
Antorcha Films es una empresa de producción cinematográfica colombiana fundada en el 2003 por los productores Diego F. Ramírez y Jhonny Hendrix Hinestroza. Durante sus primeros años, además de la realización de spots publicitarios y videos musicales, produjeron los cortometrajes Dos y diez, Fractales, Fractales, Fragmento Fundamental y Tricolor Fútbol Club.
En 2006, Antorcha Films produce el largometraje Perro come perro, de Carlos Moreno. Esta película tuvo su premiere mundial en el Festival de Sundance 2008 e inició un recorrido en festivales internacionales que hizo del filme uno de los más prestigiosos de Colombia en los últimos tiempos. A la fecha, Perro come perro ha sido invitado a 42 festivales, recibido 17 premios internacionales, además de cinco Premios Nacionales de Cine, nominación a los Goya de España, los Ariel en México y fue la película presentada por Colombia a los premios Oscar de la Academia de Hollywood. La película fue distribuida en Estados Unidos y Canadá por IFC Films y representada para ventas internacionales por Celluloid Dreams.
En el 2007, Antorcha Films presta servicios de producción para la película Dr. Alemán de Tom Schreiber, para la empresa alemana 2Pilots Filmproduktion.
En el 2008, en conjunto con Efe-X Cine, se produce en Medellín el largometraje En coma, dirigido por Juan David Restrepo y Henry Rivero. Durante el mismo año, Antorcha Films participa en las coproducciones: Hiroshima de Pablo Stoll, con Control Z (Uruguay), Rizoma Films (Argentina) y Wanda Films (España), la cual tiene su estreno mundial en el Festival de Cine de Toronto 2009; y en el documental Uno, la historia de un gol, de Gerardo Muyshondt y Carlos Moreno, con 205N Producciones (El Salvador).
A finales del 2008 se integra al equipo como Gerente de Antorcha Films y socia, Nancy Fernández, experta en temas administrativos, financieros y comerciales. De igual manera, como parte de la estrategia de consolidación internacional de la empresa, se crea un departamento exclusivo para el desarrollo de los proyectos de cine, liderado por la productora Lina F. Torres.
En estos momentos, Antorcha Films prepara la producción de Todos tus muertos, de Carlos Moreno (Fribourg Forum 2009, Premio FDC Producción Digital); Porfirio de Alejandro Landes (Cannes Cinéfundation 2008, Sundance Screenwriters Lab 2009, Cinemart Rotterdam 2009, Sundance Directors Lab 2009); y el largometraje animado Anina, en coproducción con Rain Dogs Cinema y Palermo Animación de Uruguay (Visions Sud Est 2009, Ibermedia Producción 2009).
Adicionalmente se encuentran en desarrollo doce proyectos de ficción largometraje, dos documentales y cuatro series para televisión. Entre estos proyectos se encuentra Saudo, de Jhonny Hendrix (Premio FDC Desarrollo, Premio Ibermedia Desarrollo, Beca Fundación Carolina); y Los niños de Inkisi, de Gilbert Ndunga Nsangata en coproducción con Tala Tala Producciones de España, para ser rodado en la República Democrática del Congo, África.
DIEGO RAMÍREZ (Productor ejecutivo)
Diego Ramírez es socio fundador y productor de Antorcha Films. Nacido en Cali en 1971, es Ingeniero Industrial de la Universidad del Valle con una Especialización en Cooperación Internacional y Gerencia de Proyectos de la Universidad Externado de Colombia y un pregrado en Film Production de la New School University en Nueva York.
Antes de dedicarse al cine trabajó como gerente de proyectos de varias entidades públicas y privadas. Durante tres años fue profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle en Cali, en Creatividad Empresarial y Creación de Nuevas Empresas. Ha trabajado como productor de más de diez cortometrajes tanto en Colombia como en Estados Unidos. Jefe de producción de Mendy (Brooklyn International Film Festival), Productor y Productor Ejecutivo de Perro come perro, de Carlos Moreno (Sundance FF 2008); y En coma de Juan David Restrepo y Henry Rivero. Productor Ejecutivo de Dr. Alemán de Tom Schreiber (Karlovy Vary FF 2008), Hiroshima de Pablo Stoll (Toronto FF 2009) en coproducción con Control Z Films de Uruguay; y Uno, la historia de un gol, de Gerardo Muysondht y Carlos Moreno con 205N Producciones de El Salvador.
En estos momentos, como Productor se encuentra en la preparación de Todos tus muertos, de Carlos Moreno (Fribourg Forum 2009, Premio FDC Producción Digital); Porfirio, de Alejandro Landes (Cannes Cinéfondation 2008, Sundance Screenwriters Lab 2009, Cinemart Rotterdam 2009, Sundance Directors Lab 2009) y el largometraje animado Anina, en coproducción con Rain Dogs Cinema y Palermo Animación de Uruguay (Visions Sud Est 2009, Ibermedia Producción 2009).
Adicionalmente se encuentra en desarrollo de 12 proyectos de ficción largometraje, dos documentales y cuatro series para televisión. Entre estos proyectos se encuentra SAUDO de Jhonny Hendrix (Premio FDC Desarrollo, Premio Ibermedia Desarrollo, Beca Fundación Carolina) y Los niños de Inkisi de Gilbert Ndunga Nsangata en coproducción con Tala Tala Producciones de España para ser rodado en la República Democrática del Congo, Africa.
JOHNNY HENDRIX HINESTROZA (Productor ejecutivo)
Nació el 12 de octubre de 1975 en Quibdó, Choco. Dos años más tarde su familia se trasladó para la ciudad de Pereira donde terminó sus estudios de secundaria. A los 6 años vio por primera vez una película en cine, El zorro blanco, hecho que lo conmovió profundamente.
Estudió Comunicación Social y empezó su carrera profesional desempeñándose en un principio como locutor de radio y como productor y realizador de comerciales para televisión, videos musicales y piezas de ficción para productoras y diversas agencias de publicidad.
Durante 1999 y hasta el 2001, fue gestor y organizador del Festival de Cine y Video CinMilímetros en la ciudad de Cali. Ha sido productor de los cortometrajes Tricolor fútbol club (exhibido en las salas de Cine Colombia en el 2005); Fragmento fundamental (Ganador de la Convocatoria de la Cinemateca Distrital en la categoría efectos especiales 2005), Fractales y 2 y 10 (Premio de la Audiencia en el Festival Internacional de Cortometrajes El Espejo 2004). También participó en los largometrajes en video Ciudad zombie (2001) y Los Shakesperare’s (1998).
En el año 2003 regresó a Cali y junto a Diego Ramírez crea Antorcha Films S.A., una empresa dedicada a la realización de servicios audiovisuales, tales como comerciales para televisión, videos musicales y la producción de proyectos cinematográficos. Desde entonces se ha desempeñado como director de diversos comerciales, videos y como jefe de producción del largometraje Perro come perro de Carlos Moreno.
En el 2007, asumió como jefe de producción de la película Dr. Alemán, y fungió en el mismo cargo en Nochebuena de Dynamo Capital, dirigida por Camila Loboguerrero. Entre sus próximos proyectos como director están El féretro, y Chocó, un drama experimental; y Saudó, con guión de Alonso Torres, (co-guionista de Perro come perro).
Este proyecto fue invitado al Encuentro de Coproducción Encuentros del Miami International Film Festival en Marzo de 2006, recientemente recibió el Premio de Desarrollo del Programa Ibermedia 2007 y ganó la convocatoria del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico 2007 en la Categoría de Desarrollo.
En estos momentos como Productor se encuentra en la preparación de Todos tus muertos de Carlos Moreno (Fribourg Forum 2009, Premio FDC Producción Digital), Porfirio de Alejandro Landes (Cannes Cinéfondation 2008, Sundance Screenwriters Lab 2009, Cinemart Rotterdam 2009, Sundance Directors Lab 2009) y el largometraje animado Anina, en coproducción con Rain Dogs Cinema y Palermo Animación de Uruguay (Visions Sud Est 2009, Ibermedia Producción 2009).
ENTREVISTA CON TOM SCHREIBER
(Tomado de Quino)
“La cinta es una alegoría sobre la participación de Occidente en los países en vías de desarrollo. Cuando los europeos creen entender una cultura extranjera, se estrellan, a menudo, contra sus propias convicciones”.
DW-WORLD: ¿Por qué rodar una película como Dr. Alemán. Una historia cargada de violencia, pasión, pero también de humor negro?
Tom Schreiber:La verdadera motivación para la realización de esta película fueron las cartas de un amigo que recibí hace 12 años. Él hizo una pasantía en un hospital en Cali, Colombia. En esas cartas él describe cómo se siente cada vez más impotente porque nota que con su socialización, su moral, su humanismo, su humor ,se siente incomprendido. Una situación que lo conduce al fracaso total. A mí me interesa saber qué tanto pueden aplicar los europeos sus propias convicciones en países en desarrollo. ¿Hasta dónde llega un europeo con sus ideas, a veces, naiv (Ingenuo)?
DW-WORLD:Dr. Alemán no parece la historia de colombianos en un barrio marginado, sino más bien la de un alemán que llega a América Latina con una falsa imagen de lo que es el país...
T.S.:Lo que Dr. Alemán describe es la muy clara idea de un europeo. La intención nuestra no fue mostrar: ¡Así es Colombia! El objetivo fue mostrar cómo un europeo percibe un país latinoamericano como Colombia. Mark, la figura principal, llega a Siloé, un barrio marginado de Cali, porque lo mueve una búsqueda romántica de lo genuino, lo verdadero. Eso es lo que creen algunos europeos encontrar en lugares como Siloé.
Hay otros europeos que cultivan otra idea romántica. Aquellos que sentados en los cafés al aire libre, con lujosas gafas de sol y camiseta con impresión del Ché, predican por horas la revolución en lejanos países, en el mejor de los casos en América Latina, cuando aquí mismo no quieren sentirse incomodados. El protagonista del Dr. Alemán sí tiene un interés auténtico en países como Colombia. Un país que quiere vivir muy de cerca. A lo mejor ya hemos dejado atrás esa idea de la revolución. Aún así fracasa. Fracasa con su humanismo. Pero a menudo olvidamos que para que los europeos pudieran llegar al estado humanista actual necesitamos 300 años en los que nos cortamos las cabezas mutuamente.
DW-WORLD:Dr. Alemán se estrenó el año pasado en Alemania y obtuvo una buena resonancia en diferentes festivales en donde ha sido mostrado. ¿A qué se debe?
T.S.: Es muy probable que la gente que ha conocido otras culturas se identifique con ese tipo de fracaso. Pero es que también contamos una historia muy actual, muy política.
DW-WORLD: Reseñas de la película hablan de “fascinación” y “desenmascaramiento”. ¿En qué sentido se puede entender esto?
T.S.: Lo que fascina de Dr. Alemán es la ingenuidad consciente del protagonista. Él quiere dejar todos los prejuicios y vivir la vida como la viven los habitantes del barrio en el que presta su servicio. Eso es realmente muy positivo y él vive muchas cosas positivas, pero el desdeñar lo que piensan los demás lo arrastra, al fin y al cabo, al desastre. Lo que la película destapa es el hecho de que hay otras sociedades que no quieren o no están dispuestas, porque se encuentran en otro estado de desarrollo, a adoptar la forma de pensar de los europeos.
DW-WORLD: ¿Cómo cree usted que vaya a ser la imagen de Colombia que adquieran los espectadores después de haber visto Dr. Alemán, su película?
T.S.: No hay duda de que allí existen los problemas que conocemos. Nosotros no los inventamos, ni necesitan ser ocultados. Lo que espero es que la gente vea cuán fantástica es la gente con la que el protagonista entra en contacto al principio de la película. Yo tengo grandes expectativas sobre lo que los colombianos vayan a pensar de la película que se estrenará en Colombia a finales de 2009. Me alegro mucho del debate que pueda suscitar Dr. Alemán en América Latina.
DW-WORLD: Rodó todo el filme en Colombia. ¿Cuál fue la ganancia artística y humana de esa experiencia?
T.S.: Año y medio antes del rodaje comenzamos a realizar talleres de actuación en Siloé. Así fue como de 800 jóvenes, logramos seleccionar y preparar a los 12 chicos que aparecen en la película. Aparte del trabajo absolutamente profesional, logramos entablar una amistad muy cercana. Eso es para mí totalmente importante, que después de la grabación se cristalicen amistades con quienes trabajaron con nosotros. Como artistas estábamos tanto colombianos como alemanes, al mismo nivel.
En el plano artístico fue muy importante rodar en escenarios originales, muy cercanos a la realidad.
En lo que a mi propia imagen de Colombia concierne, tras esta experiencia, algunos de los prejuicios se evaporaron, otros cambiaron. Ahora tengo una imagen muy positiva de Colombia.
LA CRÓNICA: EL CUENTO DE HADAS DE MARLEYDA SOTO
(Tomado de Revista Gaceta, de El País, Cali)
Esta es la historia de una actriz caleña que en República Checa firmó autógrafos, caminó por tapetes rojos, se montó en limusinas y se codeó con los mejores actores del mundo. En Cali, curioso, anda en bus y nadie la reconoce, ni siquiera en Aguablanca, donde vive. No se sabe que es la co-protagonista de la película Dr. Alemán y que se ganó el premio a Mejor Actriz Protagónica Internacional en el XX Festival de Cine de Viña del Mar.
Por Santiago Cruz Hoyos
Danny Glover, el afamado actor afro estadounidense, estaba dándose un paseo por el hall del Gran Hotel Pupp, ubicado en Karlovy Vary, República Checa. Acababa de llegar a su habitación después de asistir al Festival Internacional de Cine de esa ciudad, uno de los más antiguos del mundo y que está catalogado como el más prestigioso de Europa Central. En el hall, mientras Glover parecía desprevenido, una mujer se le acercó. Se llamaba Marleyda Soto Ríos, era actriz, caleña, protagonista junto al reconocido actor August Diehl de la película Dr. Alemán que se filmó en Cali, en las calles de Siloé. Ambos actores, junto al director Tom Schreiber y el resto del equipo fílmico, venían de ver la premier mundial de la película que se acababa de presentar en el Festival. Era un día cualquiera de junio de 2008 y todos estaban celebrando con champaña.
Marleyda dejó que sus compañeros siguieran de largo en busca de un coctel y caminó hacia donde estaba Glover, un actor que si bien no está entre su lista de los llamados a idolatrar como Robert De Niro, sí lo seguía desde cuando vio películas como Depredador 2 o Arma mortal, protagonizada por Glover junto a Mel Gibson. Sabía que quizá jamás en la vida se lo volvería a encontrar de frente, que era la oportunidad crucial para conocerlo.
Pensaba, también, en cómo diablos hablarle con su nivel 2 de inglés. Pero no le importó la barrera idiomática y le tocó el brazo, decidida.
–Hello, le dijo.
–Hi, How are you? le respondió.
–¡Fine!
–Wonderful, dijo Glover.
–Yes, wonderful. Bye.
–Bye...
Glover puso cara de ¿qué le pasa a esta mujer? Marleyda le dio la espalda y caminó en busca de sus compañeros para contar, muerta de risa, la hazaña de hablar 10 segundos con el actor que es amigo personal del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y defensor de los derechos de los afroamericanos en los Estados Unidos. “Me acabo de hacer amiga íntima de Danny”, les dijo a sus compañeros que celebraron su triunfo.
Lo que vivía Marleyda en esos días tenía tintes de cuento de hadas, de literatura fantástica. Estaba, primero, en Europa. Acababa de ver por primera vez –llorando a cántaros de tanta alegría– la película en la que protagonizó el papel de Wanda, una mujer desplazada por la violencia que llegó a Cali, a Siloé, para montar una tienda de barrio y así poder ocultarse de los inquisidores. Había actuado, además, junto a August Diehl, uno de los actores alemanes más reconocidos en su país y en Europa.
Marleyda llegaba también a aquel hotel donde conoció a Glover en una limusina exclusiva para actores, y con fans que se pegaban de la ventana para tomarle fotos. ¡Una limusina para ella, que siempre anda en bus!
Y para rematar, acababa de desfilar en la ceremonia del Festival por un tapete rojo, con un vestido también rojo que no desentonó en la gala así hubiera sido comprado en un almacén de saldos del Centro Comercial Único con la plata que le mandó para la premiere Norberto, 'Tico', un tío suyo que vive en España.
En ese tapete firmó autógrafos en las fotos que los aficionados checos habían bajado de Google en donde ella aparecía actuando en las obras teatrales que montaba en Cali. Y en el desfile por el imponente tapete, acompañada de un traductor, escuchó a multitudes que aclamaban su nombre, ¡Miss Marleyda, Miss Marleyda!, y el de Colombia en checo: ¡Kolumbie, kolumbie, kolumbie! El corazón se le quería salir, parecía un caballo sin control. Quizá era la razón por la cual sus piernas temblaban y el cerebro le indicaba que gritara con todas las fuerzas ¡I am colombian! Pero no, prefirió la prudencia ante tanto protocolo.
¿Qué es todo esto? se preguntaba en el lujoso Gran Hotel Pupp donde estaba Glover, al mismo tiempo que se tomaba una copa de la mejor champaña del mundo. Había que tomarse toda la champaña posible que le ofrecían en su cuento. Tanta dicha no se ve en su vida todos los días.
Guerra de Piedras
Cuando Marleyda Soto Ríos llegó al barrio Alfonso Bonilla Aragón, zona La Casona, en Aguablanca, junto con sus padres William Soto y María del Carmen Ríos, y sus cuatro hermanos –entre ellos un soldado y otro policía– tenía 5 años. En el barrio, recuerda, no había agua y para conseguirla tenían que caminar hasta fincas cercanas.
Y allí creció, soñando con ser actriz cuando veía novelas por televisión y haciendo amigos aquí y allá. Pero el barrio, observaba, crecía demasiado, cada vez había más gente y eso hacía que las oportunidades para sobrevivir se fueran reduciendo poco a poco.
Y además de amigos, también aparecían silvestres jóvenes en los que no se podía confiar. Muchachos que hacían parte de pandillas como La Estrella y El Muro que se enfrentaban en esos años a punta de piedras.
“Vivíamos en una casa prefabricada y cuando veíamos las pandillas corríamos a escondernos en la casa. ¡Boom, kataboom!, así sonaban el techo y las paredes de metal cuando las piedras las golpeaban, a veces incluso lograban atravesar el techo, pero no había armas en esas peleas. Yo las comparo como con una guerra medieval a punta de piedras”, cuenta Marleyda.
Está sentada, ahora, en un café del centro comercial Unicentro, hablando emocionada. Acababa de llegar después de terminar de dictar sus clases. En las mañanas es profesora de expresión corporal de los niños del Jardín Infantil Taller de Anik, ubicado a las afueras de la ciudad, en Pance.
Por eso, retoma, cuando leyó el guión de Dr. Alemán, se dio cuenta que su contexto y el de Wanda, su personaje, eran muy parecidos. “¿Qué diferencia hay entre Siloé y Aguablanca? Ninguna”.
Ese mundo de pandillas, de jefes de bandas criminales como El juez, el matón más temible de la película, ese mundo de drogas, de embarazos indeseados, de miedo a andar en la calle, de jóvenes que no pasan de los 18 años y les cortan la vida, Marleyda ya lo conocía. Por eso se adaptó tan fácil a su papel y hasta le dio consejos al director sobre la jerga de la calle que se debía utilizar en la película. Frases que se escuchan en el filme como ‘coma callado’ o ‘deje de farandulear’ son de su autoría.
“En La Casona se vivía en ese ambiente, como con unos cauchos que lo halaban a uno a ese mundo. Pero tuve la fortuna de que al sector llegó el Plan Padrino. Me motivó mucho darme cuenta de que yo tenía a alguien en Londres que me mandaba cartas, que estaba pendiente de mí, que cuando yo le escribía que mi sueño era ser actriz él me motivaba y me decía que si ese realmente era mi sueño, que lo cumpliera. Entonces esos cauchos se fueron reventando”.
¿Y cómo cumplió su sueño?
“Desde niña yo miraba las novelas y las actrices de televisión y me decía: yo quiero hacer eso. Después ese sueño se fue evaporando pero lo retomé en el colegio, en el Instituto Politécnico Municipal, con el profesor de español que se llamaba Abelardo. Teníamos un grupo de teatro. Y un día llegó una convocatoria del Icetex y la Escuela de Bellas Artes para convocar chicos que tenían talentos artísticos pero que pertenecían a barrios de estratos bajos. El programa se llamaba Jóvenes Talentos. Y yo representé al colegio en el área de teatro. Recuerdo que hicimos un monólogo de corte griego. El día que lo presenté fui la única que se apareció con vestuario. A la semana me llegó una carta que decía que me había ganado la beca para estudiar en Bellas Artes”.
Entonces, continúa, en su vida se abrió el mundo. Se dio cuenta de que Cali no era solamente Aguablanca, que del otro lado de esa Autopista Simón Bolívar había otra ciudad, gente que se dedicaba a cantar, a pintar, a actuar, a realizarse como personas.
Y se lanzó a cumplir lo que quería hacer en la vida, ser actriz. Estudió teatro en Bellas Artes, después en el Instituto Popular de Cultura, IPC, y posteriormente logró entrar a estudiar en la Universidad del Valle, “y todo se fue por los caminos del Señor. Con mis maestros de la escuela estoy en deuda de gratitud, agradezco infinitamente sus enseñanzas y el tiempo compartido, pero sin duda debo hablar de Alejandro González Puche. Cuando yo todavía estaba en el ciclo de fundamentación, antes del ciclo profesional, él me invitó para ser parte de su compañía de actores profesionales. Él me dio las herramientas para ser actriz, fue mi guía, mi maestro”.
Su hoja de vida indica que ha participado en 17 montajes teatrales. Obras como La hora del diablo, de Fernando Pessoa; La casa de los corazones rotos, de Bernard Shaw; El gran teatro del mundo, de Pedro Calderón de la Barca; Condenado por desconfiado, de Tirso de Molina; ¿Quién le teme a Virginia Wolf?, de Edward Albee; El malentendido, de Albert Camus; Fausto, de Goethe y la más reciente, El sueño de Cascarrón, escrita, dirigida y actuada por Marleyda.
Y la página anterior indica que ya ha participado en dos películas. En Perro come perro hizo una corta aparición en el papel de esposa de William Medina. En Dr. Alemán fue la actriz co protagónica.
¡El Premio!
Después del Festival de Cine de Karlovy Vary, Marleyda viajó durante dos semanas a la tierra de Ulises, Grecia, a unas merecidas vacaciones que vivió en la casa de Tom, el director de la película. Luego viajó a Alemania, a Essen, donde se estrenó Dr. Alemán, estuvo siete semanas en cartelera y fue pre-seleccionada entre las películas que tenían opción de representar a Alemania en los premios Oscar. No ganó.
Pero la historia se repetía: limusinas, tapetes rojos, flashes sobre su cara, cinco colombianos que fueron a abrazarla, aplausos, y su nombre y manos grabadas en arcilla y letras de oro en el Teatro Lichtburg de Essen. Marleyda Soto Ríos es la única actriz colombiana que hasta ahora tiene escrito en letras doradas su nombre en ese prestigioso teatro, la sala de cine más grande de Alemania que tiene una capacidad para 1.250 espectadores. Y allá, junto al maestro de la obra, también lloró de alegría.
Por eso de regreso al país se dijo a sí misma que había hecho las cosas bien, que si por cosas del destino el avión caía, ella podía morir tranquila porque había dejado el nombre de Colombia en alto. Tanto, que en las ruedas de prensa que concedió, a ningún periodista extranjero se le ocurrió preguntar por lo de siempre, las Farc, Uribe, sino por su actuación en la película.
A La Casona retornó donde su madre a seguir viviendo tal cual siempre lo ha hecho. Clases en la mañana, preparación de obras de teatro tarde y noche, y así. Pero su cuento de hadas le tenía preparada otra gran sorpresa.
Un día de noviembre de 2008 estaba en el piso 9 de Comfenalco. Acababa de presentar una obra con un grupo teatral infantil y le sonó el celular, era un número extraño. Contestó.
–¿Estás parada?, le preguntó por el teléfono Tom Schreiber, director de Dr. Alemán. Hablaba a gritos porque estaba en medio de un auditorio, público hablando y una orquesta ensayando.
–¿Por qué?, ¿qué pasa?, no te escucho bien.
–¿Estás sentada o parada? Ve y te sientas.
–Ya me senté Tom, ¿qué pasa? ¿Dónde estás, qué es toda esa bulla?
–Te acabas de ganar el premio a Mejor Actriz Protagónica internacional del XX Festival de Cine de Viña del Mar.
–¿Qué? Háblame más duro.
–¡Que te acabas de ganar el premio a Mejor Actriz Protagónica internacional del XX Festival de Cine de Viña del Mar!!
Y Marleyda Soto salió a correr por todo ese Piso 9 de Comfenalco, saltando, llorando, gritando. La gente que la veía se compadecía, pensaban que a esa mujer le acababan de anunciar la noticia del fin del mundo. Lo que pasó fue que no entendieron lo que Marleyda vociferaba entre lágrimas, saltos y gritos. ¡Me gané un premio, me gané un premio internacional!
Lo primero que hizo, 40 minutos después, fue llegar a su casa e ingresar a Internet para leer la noticia. Sólo dos portales anunciaban su nombre y el anuncio de que una actriz colombiana había ganado ese galardón que no está traducido en dinero sino en una estatuilla llamada Paoa, hecha a base de Pou, un árbol nativo de la Isla de Pascua. Tiene forma de bastón de mando, es de dos caras que representan el día y la noche. Cada Paoa es diferente, ningún actor tiene una igual a otra.
Allí, frente al computador, abrazada a su mamá, lloró, otra vez, de felicidad. El cuento de hadas seguía su rumbo.
El Principio de Todo
Marleyda, inicialmente, se presentó al casting de la película con la idea de hacer el papel de Belinda, la esposa de El juez, el temible jefe de una pandilla de Siloé. Era un papel secundario.
Después de presentar el casting, organizado por un grupo de teatro caleño, Teatroas, nadie le dijo nada. Si estaba bien o no, si tenía el papel o no.
A las semanas Martha Márquez y Rodrigo Vélez, directores de Teatroas, la invitaron a comer arepas para hacerle una propuesta. “Preséntate para actuar como el personaje femenino principal”.
– “¡Olvídense de eso!”, les respondió Marleyda. “Ese personaje tiene 45 años y yo apenas tengo 32, tampoco soy tan vieja. Además, no me siento preparada para ser la actriz co protagónica”, les dijo.
Pero Martha y Rodrigo no se rindieron. Cercaron a Marleyda, la llenaron de argumentos, de elogios, le hablaron de las puertas que se le podrían abrir en su trabajo en caso de que fuera elegida.
Después de mucha insistencia Marleyda aceptó. A la larga, cómo se dice en la calle, ¿quién quita?
Llegó el momento del casting. Era una escena en la que Wanda le decía a Marc, el protagonista, que toda su familia había sido asesinada. La escena plasmaba el momento previo en que aparece la atracción mutua entre ellos y hacen el amor.
Marleyda presentó el casting y de nuevo, nadie le dijo nada, ni un gesto de aprobación o desaprobación. Era una incertidumbre terrible.
Al mes y medio, Claudia Perlaza, la asistente de Tom, el director, la llamó y le dijo que él quería ver de nuevo su actuación. Marleyda se asustó. Fue un ensayo largo, de una semana, que presentaba en las noches mientras otra actriz que también competía por el papel lo presentaba en las tardes.
En esos días vivía bajo presión, porque además de la competencia con la otra actriz, el equipo técnico era gente de la Universidad del Valle que ella conocía y eso la asustaba. “Es que no podía hacerlos quedar mal, ni a ellos ni a la universidad. Cada que salía a escena me levantaban el puño, en señal de fuerza y eso me comprometía y me presionaba aún más. Esa prueba la hice más por ellos que por mí”.
Un domingo cualquiera se hizo el último ensayo. Marleyda estaba cansada, quería dormir a pierna suelta, quería preguntarle al director si el papel era suyo o no y sacarse tanta presión del alma.
Ese domingo, agotada, se fue para su casa y se acostó a ver televisión, la entrega de los Premios Tv y Novelas o India Catalina. No se acuerda. Y sonó el teléfono. Escuchó la voz de Tom.
–¿Marleyda?, ¿qué haces?
–Nada Tom, aquí viendo televisión.
–Ah, qué bien. Llamaba para darte una noticia. El papel es tuyo. Bienvenida a Dr. Alemán.
De ese momento tiene los recuerdos borrados. Se puso a gritar, a llorar, se tiró al piso. Su madre también lloró. Era tanta la histeria que pensó que a alguno de sus hijos militares le había pasado algo terrible. Además no sabía nada, Marleyda no le había contado sobre la película. Seguían gritando, llorando, y Marleyda repetía por el teléfono una frase que le salió de lo más profundo de sus entrañas: “¡Gracias Tom, gracias!”
“Disfrútalo Marleyda, disfrútalo que te lo mereces. Te llamo en media hora cuando estés más calmada. Sigue disfrutando”, le dijo el director y colgó.
Festivales
Después de la gran premier de la película realizada en el Festival de Cine Internacional de Karlovy Vary, República Checa, Dr. Alemán se ha presentado en el Festival de Cine de Friburgo, en Alemania; en el Festival Internacional de Cine de Zurich, Suiza; Festival Internacional de Cine de Warsawa, Polonia; Festival Internacional de Cine de Viña del Mar, Chile; participó en la Semana Internacional de Cine de Valladolid, España, entre otros importantes certámenes. En 2007 la película ganó el Premio Nacional Alemán a Mejor Guión en el Festival de Cine de Berlín.
“Con mis maestros estoy en deuda de gratitud, agradezco sus enseñanzas y el tiempo compartido. Pero sin duda debo hablar de Alejandro González Puche. Él fue mi guía en la actuación”.
PRENSA
“Es un placer seguir este viaje alucinante...”.FRANKFURTER RUNDSCHAU, 14.08.
“Excitantemente cinematográfica, una película ambiciosa”. CINEMA.
“Una aventura febril, con un magnífico actor y brillante dirección”.ZITTY, Nr. 17/08
“Imagen creíble de un extraño en una tierra extranjera”.CHOICES, August 2008.
“Gran combinación de ambiente y estudio, sobre los barrios de tugurios, con su flagelo de drogas y delincuencia teatral (…) ¡Vale la pena verla!”. TV SPIELFILM, Nr. 17/08.
“Suscitó una entusiasta acogida por parte del público en el Festival Karlovy Vary”. BLICKPUNKT: FILM.
“Un tremendo August Diehl en su rol de joven estudiante alemán en Cali… Como el brasileño Fernando Meirelles y su Ciudad de Dios, el director convirtió en actores a un grupo de espontáneos, logrando un tono de realismo absoluto”. DER SPIEGEL, 33/2008.
"Con tono estridente comedia, la densidad y la intensidad emocional de imágenes explora la historia de un gran amor y una catástrofe personal. Una especie de versión en alemán de Fernando Meirelles y su muy elogiada Ciudad de Dios”.ARD.de.
“Lo que inicialmente pinta como una película contemplativa, toma un curso dramático hasta llegar al furioso final. La protagonista Wanda, una hermosa mujer de 32 años, refleja la belleza natural tras los terribles fantasmas que azotan a la linda ciudad de Cali”. APPLAUS 7/8 2008.* “Un excelente guión, un valiente y convincente conjunto actoral, en el que no sólo destaca el gran August Diehl, sino también la actriz teatral colombiana Marleyda Soto, cuyo aporte es en realidad digno de mención”.SCHNITT 2008.
“Competente thriller, una conmovedora historia de amor y un sondeo moral y político a las realidades de las pequeñas ciudades manipuladas por la droga”. THE HOLLYWOOD REPORTER.
WEB
Ver el tráiler, en Dr. Alemán. “Toda la gente del barrio Siloé, de Cali nos ayudó en el filme”. Entrevista con Tom Schreiber, en Pasión por el cine. Cine extranjero exhibe violencia del barrio caleño, en El Espectador.
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