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EL ESPÍRITU DE LA PASIÓN (2004), es el nuevo lujoso título del cineasta coreano Kim Ki-duk, el mismo de Las Estaciones de la Vida. Babilla Ciné ha traido a Colombia una maravillosa historia de amor donde sobresale el estilo típico del director, más centrado en las imágenes que en las palabras. El exótico cuento del vagabundo que demuestra un insólito crecimiento espiritual ante los ojos arrobados de los espectadores, es un más bien un cant a que la carne es apenas un empaque para los seres humans y que cuando nos enfocamos en el espíritu, inmensas cosas pueden ocurrir en nuestra existencia.
Título Original: Bin Jip ó 3-Iron. Director, productor, editor y guionista: Kim Ki-duk. Drama, romance, 12 años. Corea del Sur, Japón, 2004, 95 min. Intérpretes: Lee Seung-yeon (Sun-hwa), Jae Hee (Tae-suk), Kwon Hyuk-ho (Min-kyu), Joo Jin-mo (Detective Cho), Choi Jeong-ho (Funcionario de prisiones), Lee Dah-hae (Ji-eun), Park Dong-jin (Detective), Moon Sung-hyuk (Sung-hyuk), Park Jee-ah (Jee-ah). Productor ejecutivo: Michiko Suzuki. Música: Slvian. Cinematografía: Jang Seung-baek. Diseño de producción: Chung Sol Art. Dirección artística: Joo Jin-mo. Sonido: Jin-wook Jung. Vestuario: Koo Hea-heon. Calificación de Séptimo Arte: * * * * (Buena).
Visitante anónimo
Tae-suk (Jae Hee), un indigente, lleva una vida espectral. Ocupa temporalmente viviendas cuyos habitantes sabe que están ausentes. Nunca roba ni ocasiona daños en los hogares de sus involuntarios anfitriones.
En realidad, es una especie de fantasma que duerme en camas ajenas, come algo de las neveras de esos extraños y retribuye su forzada hospitalidad haciendo la colada o arreglando alguna que otra avería doméstica.
Sunhwa (Lee Seung-yeon), que en otros tiempos fue una hermosa modelo, se ha visto convertida en una sombra viviente por un marido que la maltrata, encerrándola en una casa ostentosa.
El destino cruza los caminos de Tae-suk y Sun-hwa, aunque sus existencias están abocadas a no dejar huella en el mundo. Se conocen cuando Tae-suk entre en casa de Sun-hwa, y en seguida saben que son almas gemelas. Como si estuvieran unidos por vínculos invisibles, descubren que no pueden separarse y aceptan en silencio su nuevo y extraño destino.
El Espíritu de la Pasión es muestra de un nuevo cine asiático que está decidido a cambiar el rumbo del arte fílmico, con nuevas formas de narrar y grandes historias que contar (por ejemplo OldBoy).
Intensidad emocional, personajes en carne viva, desgarrados, eso nos ofrece el cine de Kim Ki-duk (de quien ya vimos en Colombia, también gracias a Babilla Ciné, Las Estaciones de la Vida).
La dificultad de escribir sobre el cine del realizador coreano radica en que la anécdota no dice necesariamente demasiado, porque son las emociones de los personajes las que terminan por imprimir la sensación en el espectador de haber asistido a una experiencia emocionalmente agotadora y cautivante.
El cine del realizador asiático remite a grandes directores que han sabido llevarnos por territorios fronterizos entre realidad y ficción cómo Alfred Hitchcock y David Lynch.
"Kim Ki-duk filma sus películas con la materia de la que están hechos los sueños, sólo hay que dejarse llevar y gozar", apunta El Observante.
El universo exótico de Kim Ki-duk
"Se trata sin duda de un cine controvertido, hiriente, que conmociona al espectador, siempre bajo el paraguas de una buena realización". Paris Match.
Después de haber estudiado arte en París, Kim Ki-duk volvió a Corea y empezó su carrera como guionista y director en una película de bajo presupuesto, The Crocodile (1996).
Desde el principio, ni la crítica ni el público se han quedado indiferentes ante sus personajes retraídos, sus sorprendentes imágenes y sus mensajes sin precedentes.
Los personajes que aparecen en las películas de Kim Ki-duk proceden de los estratos más bajos de la sociedad y no son bienvenidos en ninguna parte. En esas circunstancias tan extremas, Kim Ki-duk logra sacar a la superficie la inocencia de lo más profundo del corazón de sus personajes a través de una lucha grotesca y maliciosa.
Prácticamente desde el primer momento, sus películas fueron seleccionadas por diversos festivales internacionales de cine, lo que le ha dado la posibilidad de llegar a un público más amplio, consolidarse en los últimos años con diversos reconocimientos y premios.
Las Estaciones de la Vida, (Primavera, Verano, Otoño, Invierno... y Primavera), fue presentada a los premios Oscar en representación de Corea; Samaritan Girl obtuvo el Oso de Plata (premio al mejor director) en el 54º. Festival de Berlín; y en la 61ª. edición del Festival de Venecia fue galardonado con el León de Plata al mejor director por El Espíritu de la Pasión
¿Por qué El Espíritu de la Pasión?
"La idea se me ocurrió cuando estaba quitando un folleto que estaba pegado en la cerradura de la puerta de mi casa y de pronto se me ocurrió que todas las casas que tenían esa publicidad intacta durante varios días debían de estar vacías. La imagen de una casa vacía en la que no entra nadie me llevó a la historia de una persona muy solitaria, aislada de los demás, y decidí hacer una película acerca de un hombre que entra en ella y colma ese vacío con calidez".
"El título internacional de esta película es Hierro 3. La gente que juega al golf sabe que Hierro 3 es el palo menos usado. Imaginémonos un Hierro 3 en una cara bolsa de golf de piel, pero que se usa muy pocas veces, con otra imagen en paralelo, la de una persona abandonada o la de una casa vacía. Al mismo tiempo, Tae-suk utiliza un hierro 3 como herramienta para rescatar a Sun-hwa, y eso también significa un cambio lleno de esperanza".
El lugar que merece el Espíritu
Por Luis García Orso, S.J., en Signis.
… Tae-suk es un alma solitaria en un mundo vacío, sin amor, y un día habrá de encontrarse con otra alma también solitaria, pero esclavizada, oprimida, humillada, golpeada: una joven mujer víctima del mismo esposo que dice amarla y que la posee y la abandona como a los demás objetos de lujo de su rica mansión.
Tae-suk habrá entonces de rescatar a Sun-hwa y devolverle la vida con su libertad, su silencio, su ternura. Un palo de golf que apenas se usa, servirá de instrumento de liberación cuando otros lo usarán de castigo.
Más tarde en la historia filmada, cuando la ley, la autoridad y el poder, intentarán sojuzgar, encarcelar y dominar, al joven Tae-suk, su silencio y su imaginación tan libre dirán mucho más que la verborrea oficial y recrearán más y nuevas posibilidades de vida en medio de una sociedad que no ha aprendido los signos verdaderos del amor.
El joven director coreano Kim Ki-duk se atreve a filmar en cine lo que a otros les parecería fuera de lugar: el espíritu del ser humano, su trascendencia, su libertad, el misterio que nos sustenta y nos envuelve…
El Espíritu de la Pasión es un recorrido narrativo de una extraña belleza que devuelve al silencio, a la imagen, a la poesía, al espíritu, a la libertad, el lugar que se merecen en la vida y en el cine, compartidos en metáforas de aquello que nos puede redimir. Y uno no puede menos de agradecer esperanzadamente que en nuestro mundo tan deshumanizado y violento siempre aparezcan estos espíritus libres y generosos que llenen nuestras casas vacías y, sobre todo, que uno se sienta inmensamente invitado a vivir así.
Opiniones
"Kim Ki-duk refrenda su talento narrativo. La cinta avanza en tres tiempos, y cada uno está marcado por un tono distinto, pasando del absurdo a un misticismo enigmático, y también por escenas cómicas muy logradas, como el enfrentamiento entre Tae-suk y un carcelero, donde el ingenio es estrategia de fuga y lo fantástico recurso eficaz contra al autoritarismo. La violencia adquiere, sorpresivamente, una dimensión crítica que rápidamente rebasa las premisas iniciales del relato, emparentándose con tratamientos recientes de la sátira política coreana". Carlos Bonfil.
"La más reciente película de Ki-duk que ha llegado a nuestra cartelera (Hwal es lo último que ha filmado, con suerte la veremos el otro año) es enormemente representativa de su cine, extraña, hermosísima, desesperadamente romántica e incluso descarnada". El observante.
"Parece inalterable en toda su obra la carga habitual de profundidad y existencialismo, en este caso "3-Iron" es una original reflexión sobre la soledad, el dolor, la (in)comunicación, y aquellas facetas en las que hemos basado necesitados nuestra identidad, como la propiedad, lo visible y lo invisible, lo tangible y lo intangible, la manera en que amamos y a quién amamos". Cómo Hacer Cine.
"Una auténtica maravilla del drama terminal. Tocado por la varita de la lucidez y de la clarividencia expresiva, su director presenta un nuevo pulso entre la "normalidad" del consenso social y la peculiar forma de entender el mundo de los numerosos marginados que lo pueblan". Alfredo Romero, La Butaca.
“Kim Ki-duk es un director que ha sido capaz de combinar, en una forma única, su habilidad para abordar la violencia con su talento para expresar lo que no se dice (…) Con su más reciente película, Kim ha producido un objeto de extraña belleza, una misteriosa amenaza que de alguna manera valida su reputación internacional uno de los grandes directores emergentes del cine coreano". The Guardian.
“El espíritu de la pasión "es esencialmente una historia sobre fantasmas, una fábula sobre la coexistencia de este mundo y el siguiente y, en últimas, sobre la trascendencia y la magia del poder del amor". The Observer
"La cámara de la película es capaz de hacer lucir natural, lo imposible; y ordinario, lo extraño. No lo logra a través de efectos especiales, sino de trucos de composición, perspectiva y edición. Kim es un maestro de esa clase de extrañamiento. Hierro Tres (El espíritu de la pasión) es una provocación, una consciente y curiosa demostración de los sentimientos del corazón y de su traviesa ingenuidad". The New York Times.
"Se trata de una película rica en contenidos, profunda en su análisis de la sociedad moderna, de factura fresca y muy cinematográfica, aunque sólo aconsejable para un público quizá minoritario que esté dispuesto a recrearse en la poesía de las escenas o a reflexionar en sus mensajes". Julio Rodríguez Chico, La Butaca.
"Esta es una bella película, fotografiada con gran cuidado y con un ritmo pausado que cuenta una historia engañosamente sencilla, superficialmente simple, profundamente compleja, en que dos personas solitarias se encuentran y se aman. Hacen su propio mundo, en donde las reglas no son marcadas ni por maridos posesivos ni por la autoridad arbitraria policiaca". El Universal.
"Es hermosa. Si pensaron que Las Estaciones de la Vida era poesía cinematográfica, vayan más allá con esta nueva historia de amor casi etéreo. Diálogos esporádicos, mutismo revelador. Una cinta breve que invita al vagabundeo, al silencio, a convertirse en un espíritu leve". Gracias-no.
Links
Web oficial de la película, en 3iron. Web de la distribuidora, en Babilla Ciné. Fotos en alta resolución, en Out Now!
Sólo hay que dejarse llevar y gozar, en El Observante. Extraña, hermosísima, desperadadamente romántica, en Cámara alternativa. Insólita historia de amor sin nombres ni palabras, en El Universal. Ahí viene pisando fuerte el cine oriental, en Noti Arandas. Uno de esos filmes que pasan por la cartelera como un soplo de aire fresco en una casa mal ventilada, en La Butaca. Dos interesantes comentarios, en El Criticón. Charlando, con Kim, el director, en Cineismo. El extraño mundo de Kim Ki Duk, en Mabuse. Entrevista con el poeta de la alienación, en Supernova. |