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El Viento que Agita la Cebada Imprimir E-Mail
30 de julio de 2007

EL VIENTO QUE ACARICIA EL PRADO (2006), es el título adjudicado por la distribuidora argentina para Latinoamérica, a la película de Ken Loach, EL VIENTO QUE AGITA LA CEBADA. La distribuidora en Colombia, Cineplex, se vio obligada a asumir este cambio, que desvirtúa el carácter del título original. La cebada tiene una relación directa con la esencia argumental, como lo describimos más adelante en Séptimo Arte. Al margen de esta ingenua distorsión, EL VIENTO QUE AGITA LA CEBADA (como la llamaremos en adelante), ofrece sobrados méritos para haberse alzado con la Palma de Oro en Cannes 2006 (máximo premio mundial), y otros numerosos galardones en los premios British Independent, los Europeos, los Goya, los Satélite y los galardones del Círculo de Críticos de Londres. Inicialmente, super estreno en Bogotá.

Título original: The Wind that Shakes the Barley.
Drama histórico, Guerra, 15 años, Irlanda, Reino Unido, Alemania, Italia, España, 2006, 124 min.
Director: Ken Loach.
Intérpretes: Cillian Murphy (Damien), Pádraic Delaney (Teddy), Liam Cunningham (Dan), Orla Fitzgerald (Sinead), Mary O'Riordan (Peggy), Mary Murphy (Bernadette), Roger Allam (Sir John Hamilton), Laurence Barry (Micheail), Damien Kearney (Finbar), Frank Bourke (Leo), Myles Horgan (Rory), Martin Lucey (Congo).
Guión: Paul Laverty. Producción: Rebecca O'Brien. Música: George Fenton. Cinematografía: Barry Ackroyd. Edición: Jonathan Morris. Dirección artística: Michael Higgins, Mark Lowry. Vestuario: Eimer Ní. Mhaolddomhnaigh. Casting: Oonagh Kearney. Diseño de producción: Fergus Clegg. Sonido: Ray Beckett, Kevin Brazier.
Calificación de Séptimo Arte: * * * * * (Excelente).

Acerca del argumento

Irlanda, 1920. Unos campesinos se unen para formar un ejército de guerrilleros voluntarios y enfrentarse a los despiadados Black and Tans (Negro y Caqui, por el color de sus uniformes), tropas británicas que habían sido enviadas para sofocar las aspiraciones independentistas de Irlanda.

Llevado por un profundo sentido del deber y por el amor hacia su país, Damien abandona su prometedora carrera de médico cuando experimenta la brutalidad de los ocupantes, y se reúne con su hermano, Teddy, en una peligrosa y violenta lucha por la libertad. Su hermano recibe la noticia con alegría, pero el idealismo de uno y el pragmatismo terminarán por enfrentarlos.

Cuando la lucha de los insurgentes lleva a los británicos a un punto crítico, las dos partes firman un tratado para poner fin al derramamiento de sangre. Pero, a pesar de la aparente victoria, estalla la guerra civil, y las familias que habían estado luchando hombro con hombro se ven desgarradas, y sus miembros convertidos en enemigos.

Tal como hizo en Tierra y Libertad con la Guerra Civil Española, el director británico Ken Loach vuelve su mirada sobre un acontecimiento político-militar europeo de a primera mitad del siglo XX --los orígenes del IRA-- para criticar el imperialismo, exponer las contradicciones de los movimientos revolucionarios y revelar el devastador choque entre lo personal y lo social en tiempos de guerra.

Acerca de la producción

Después de ocho participaciones en competencia oficial, el veterano cineasta Ken Loach ganó finalmente la Palma de Oro en Cannes por El Viento que Agita la Cebada, protagonizado por el joven irlandés Cillian Murphy, de creciente popularidad en los Estados Unidos por sus papeles en Batman vuelve, Vuelo nocturno y Exterminio.

Para poner título a su película, Loach ‘tomó prestado’ el título de una balada irlandesa escrita por Robert Dwyer Joyce, un poeta y profesor de Literatura nacido en Limerick en el siglo XIX.

La canción está escrita desde la perspectiva de un joven rebelde de Wexford (costa sudoriental irlandesa), que se debate entre su viejo amor, la mujer que ama, y el nuevo amor, su querida Irlanda.

La vergüenza que le produce soportar las cadenas extranjeras le empuja a unirse a los Irlandeses Unidos (United Irishmen), que van a protagonizar la rebelión de 1798. El drama en la canción lo aporta la muerte de su amada entre sus propios brazos por una bala enemiga. A nuestro héroe se le rompe el corazón, siempre que escucha al viento agitar la cebada.

Como es tradicional, las historias irlandesas nunca acaban bien. La referencia a la cebada viene del hecho de que los rebeldes solían llevar en sus bolsillos cebada y centeno como provisiones durante las marchas. Esto dio lugar, después de la frustrada rebelión, al fenómeno del crecimiento de la cebada señalando precisamente la ubicación de las innumerables tumbas anónimas (conocidas como croppy-holes), donde se habían arrojado los cuerpos de los rebeldes muertos. El germinar de la cebada vino así a simbolizar la naturaleza regenerativa de la resistencia irlandesa al dominio británico.

‘Croppy’ era el apodo despectivo que se les daba a los rebeldes irlandeses durante la época de la rebelión de 1798. Los rebeldes, miembros de la sociedad secreta United Irishmen (que dirigía Theobald Wolfe Tone), republicanos seguidores de los principios de la Revolución Francesa, solían llevar el pelo muy corto, al igual que los revolucionarios franceses, con un estilo que se asociaba al rechazo de la peluca y, por tanto, de la aristocracia.

La identificación era tal que los británicos consideraban sospechosos a todos los irlandeses que llevaran el pelo cortado así. Luego, lograr que confesaran su implicación en cualquier conspiración era sencillo mediante el uso de diversas técnicas de tortura. Pues bien, ese estilo de corte de pelo se denominaba “croppy” y marcó una época revolucionaria.

Otra de las canciones rebeldes irlandesas más populares es precisamente The Croppy Boy. Y en la ciudad de Tralee (Trá Lí), en el Condado de Kerry (en la parte sudoccidental de Irlanda) se erige un monumento en homenaje a este muchacho ‘croppy’, en representación de los millares de rebeldes que sacrificaron sus vidas por la libertad de Irlanda en la rebelión de 1798.

Ésta es la letra de la canción que da título a la película:

The wind that shakes the barley

I sat within the valley green, I sat me with my true love
My sad heart strove the two between, the old love and the new love
The old for her, the new that made me think on Ireland dearly
While soft the wind blew down the glen and shook the golden barley
‘Twas hard the woeful words to frame to break the ties that bound us
But harder still to bear the shame of foreign chains around us
And so I said, “The mountain glen I’ll seek at morning early
And join the bold united men, while soft winds shake the barley”
While sad I kissed away her tears, my fond arms round her flinging
A yeoman’s shot burst on our ears from out the wildwood ringing
A bullet pierced my true love’s side in life’s young spring so early
And on my breast in blood she died while soft winds shook the barley
But blood for blood without remorse I’ve taken at Oulart Hollow
And laid my true love’s clay cold corpse where I full soon may follow
As round her grave I wander drear, noon, night and morning early
With breaking heart when e’er I hear the wind that shakes the barley.

La version en español, aunque no existe oficialmente, sería algo así:

El viento que acaricia la cebada

Yo me sentaba al interior del verde valle, me sentaba con mi verdadero amor
Mi triste corazón se esforzó entre los dos, el viejo y el nuevo amor,
El viejo amor era ella, el nuevo me hizo pensar amorosamente en Irlanda
Mientras suavemente, el viento sopló debajo de la cañada y agitó la cebada dorada
Fuertemente las palabras tristes me hacían idear cómo romper los lazos que nos limitaron
Pero más fuerte todavía era llevar la vergüenza de cadenas extranjeras alrededor de nosotros
Y me dije: "La cañada de la montaña, que buscaré temprano en la mañana
Une a los hombres intrépidos, mientras los vientos suaves agitan la cebada".
Mientras, besé sus lágrimas lejanas, mis novatos brazos la rodearon
El tiro de un soldado de caballería estalló en nuestras orejas como si fuera un zumbido
Una bala hirió a mi verdadero amor, tan temprano en la primavera joven de su vida
Y en mi pecho lleno de sangre, ella murió mientras los vientos suaves agitaron la cebada
Pero sangre se paga con sangre, sin remordimientos yo he tomado la Hondonada de Oulart
Puso la arcilla de mi verdadero amor como frío cadáver, donde abono la venganza
Como rondo su tumba por donde vago al mediodía, noche y temprano en la mañana
Y siento aún romper el corazón, mientras escucho el viento que agita la cebada.

Acerca del director, Ken Loach

Director de cine británico que ha abordado con franqueza los problemas sociales y políticos de su época. En sus películas ha introducido personajes pertenecientes a la clase obrera en un momento en el que el cine europeo se interesaba principalmente por la clase media.

Nacido en Nuneaton (condado de Warwick, Inglaterra), Loach fue director de teatro antes de comenzar a trabajar en televisión. En 1967 realizó su primer largometraje para el cine, Poor Cow. Las películas Kes (1969) y Vida Familiar (1972) le valieron el reconocimiento internacional y gracias a ellas pasó a ser considerado uno de los continuadores más dotados de la gran tradición realista del cine británico.

En 1979 dirigió Black Jack, película histórica que denuncia la represión en el entorno escolar, familiar y médico. A ésta siguieron varios largometrajes sobre la situación contemporánea del Reino Unido. En ellos trataba temas de gran actualidad, como el paro en Looks and Smiles (1981), el problema irlandés en Agenda Oculta (1990) y la precariedad en Riff-Raff (1991).

Después de dirigir Lloviendo Piedras (1993) y Ladybird, Ladybird (1994), dedicó su atención a otras cuestiones, como la actuación de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil española (Tierra y Libertad, 1995), o la situación de Nicaragua en una emotiva historia de amor con trasfondo de lucha implacable entre contras y sandinistas (La Canción de Carla, 1996).

Volvió a sus temas originarios en Mi Nombre es Joe (1997), Pan y Rosas (2000), La Cuadrilla (2001), sobre las condiciones de trabajo de los ferroviarios de la British Rail, y Sweet Sixteen (2002), que ganó la Espiga de Oro de la Semana Internacional de Cine de Valladolid.

En 2002 dirigió el capítulo Reino Unido de la visión conjunta 11'09'01, Septiembre 11. Sus siguientes títulos: Fond Kiss... Ae (2004), Tickets (2005) y McLibel (2005).

En 2006 alcanzó la máxima gloria del cine internacional con El Viento que Agita la Cebada.

En 2007 se unió de nuevo a un conjunto de directores para rodar un segmento de Chacun son Cinéma; y terminó ya la filmación de It's a Free World, otra vez con guión de Paul Laverty.

La expresión del cineasta

“Empecé a interesarme por la historia de Irlanda a través de Jim Allen y su guión para Days of Hope (1975, para televisión), acerca de un soldado que se había alistado como voluntario para combatir en la Primera Guerra Mundial, pero que, en lugar de ir a luchar a Francia, es enviado a Irlanda”.

“Más tarde, Agenda oculta (Hidden Agenda) abordaba los acontecimientos contemporáneos de Irlanda del Norte, pero siempre me pareció que estas dos películas no podrían ser entendidas sin conocer por qué se hizo la partición de Irlanda y cómo se originó el conflicto. Creo que lo que sucedió en Irlanda entre 1920 y 1922 es una de esas historias cuyo interés pervive; al igual que la Guerra Civil Española, es un momento crucial, que revela cómo una larga lucha por la independencia se vio frustrada en su momento de éxito por un poder colonial, que, al desprenderse de su imperio, sabía mantener intactos sus intereses estratégicos”.

”Ésa fue la habilidad de gente como Churchill, Lloyd George, Birkenhead y otros. Cuando se vieron acorralados, cuando ya no tenían realmente ningún interés en seguir negando la independencia, trataron de dividir el país y dieron su apoyo a aquellos que, dentro del movimiento independentista, podían aceptar que el poder económico siguiera estando en las mismas manos, aquellos con los que, según se decía en la época, “se podía hacer negocios”.

”Es una táctica que se ha seguido en numerosas ocasiones y en distintos lugares: a partir de una situación de abuso cometida por el poder central, movimientos con intereses divergentes se unen contra el opresor común, pero al final esas diferencias acaban provocando un enfrentamiento. Estoy seguro de que algo así es posible verlo hoy día en Iraq, donde la oposición a Estados Unidos y al Reino Unido une a un montón de gente, que descubrirán que tienen intereses muy distintos cuando los estadounidenses y los británicos se vean forzados a irse”.

“¿Qué podía haber pasado en 1922? ¿Podían haber ganado los republicanos que estaban en contra del tratado, y en qué dirección habrían llevado a Irlanda? Tan sólo cinco años antes, el levantamiento de marzo de 1916 había sido liderado por el socialista marxista James Connolly, y su movimiento de independencia se basaba en la lucha de clases: “La causa irlandesa es la causa de los trabajadores”. Sin embargo, los irlandeses han padecido durante muchas décadas los nefastos resultados de lo que fue realmente acordado en el tratado. Las continuas penurias obligaron a miles de personas a abandonar su país para dirigirse hacia Inglaterra o América. La partición llevó inevitablemente a la guerra en el norte, con la supresión de los derechos civiles. Me quedé sorprendido de lo familiares que siguen siendo todos esos acontecimientos en Cork y en sus alrededores, lugares en los que estuvimos rodando. Obviamente, todavía están presentes en Irlanda del Norte porque todavía siguen combatiendo en algunas de esas batallas, pero, aunque yo pensaba que en el sur todos esos recuerdos se habrían difuminado, conocimos a mucha gente con historias que contar. Casi todos sabían el nombre de los héroes locales de las columnas volantes (Flying Columns) y recordaban fechas y acontecimientos concretos: “Persiguieron a un Caqui por este campo, y dos más fueron capturados allá...”. La memoria subsiste mucho más allá de lo que se piensa”.

“Al principio sólo teníamos una hoja de papel en blanco y un gran fondo histórico, y el problema era cómo destilar todo esto en experiencias humanas. Entonces Paul (Alberti) diseñó unos personajes y una narración que los siguiera a través de diferentes conflictos, alianzas y resoluciones. La película debía describir un mundo que iba más allá de los puntos de vista individuales de cada uno de sus personajes, debía llegar a observarlos en sus interacciones, y Paul sabe cómo contar una historia en la que el contexto quede implícito: no es necesario destacarlo y subrayarlo todo. Si el guión funciona bien, los personajes podrán ser tan representativos como deben serlo y se tendrá la certeza de que el corazón de la historia seguirá ahí. Es muy difícil que las cosas que están mal en el guión puedan resolverse una vez que ha empezado la filmación”.

”Se trataba de encontrar el equilibrio entre una verdad histórica y un sentimiento más contemporáneo de realidad. Aparecerán sin duda algunos puristas que pongan pegas a algunas frases, pero yo diría que, a fin de cuentas, es pagar un precio pequeño. No se puede recrear exactamente el pasado, sólo podemos hacer una aproximación, intentado captar su espíritu y evitando los clichés. Las personas de más edad se fijarán más en el lenguaje, porque les resultará más cercano. Es un equilibrio delicado, y nada de lo que hagas será absolutamente satisfactorio”.

”En mi opinión, hay bastante hipocresía en las películas de guerra que sostienen que son antibelicistas cuando una parte considerable del espectáculo que proponen incluye explosiones y sangre. No me parece que eso sea muy serio. Yo no diría que ésta es una película antibritánica. Animo a todo el mundo a que vea sus lealtades en un plano horizontal, más allá de las fronteras nacionales, así que ésta no es una película acerca de ingleses que golpean a irlandeses. A menudo la gente tiene mucho más en común con la gente que está en su misma posición social en otros países que con aquellos que están en la cima de la escala social en el suyo”.

“Se puede argumentar que tenemos la responsabilidad de combatir los errores y las brutalidades de nuestros líderes, tanto de los del pasado como de los del presente. Lejos de ser antipatriótico, es un deber que no podemos ignorar. Es curioso que Blair nos haya puesto en guardia recientemente contra el antiamericanismo. Al hacer esto, sustituye al Gobierno de Estados Unidos por la gente: no hay que criticar los errores que está cometiendo el Gobierno porque estaremos atacando al pueblo estadounidense. Es un argumento falso, que se ha utilizado mucho tiempo”.

“Los ingleses dejaron una herencia terrible en Irlanda, y las fuerzas progresistas sufrieron un enorme revés después del tratado. Pero a pesar de eso, a pesar de todo ese sufrimiento, el hecho es que los ingleses se fueron. Y en ello hay un elemento de esperanza”.

El Comentario de Cannes: ¡Tremenda ovación!

La nueva película de Ken Loach, El Viento que Agita la Cebada, fue recibida con una ovación casi unánime en el Festival de Cannes. La cinta habla del conflicto de la independencia de Irlanda. Loach y su guionista Paul Laverty han regresado a una crónica de guerra. Ahora se han acercado a un problema aún vivo y más cercano para ellos: el proceso de independencia de Irlanda, o, más exactamente, la guerra de principios de los años veinte, aparentemente concluida con el tratado que convirtió Irlanda en un Estado libre… aunque aún dependiente. Muchos guerrilleros irlandeses consideraron insuficiente el acuerdo. Su objetivo final no se había alcanzado aunque el Ejército y la policía fueran ya irlandeses.

El director Neil Jordan contó parte de la vida de Michael Collins, el líder artífice de la famosa negociación anglo-irlandesa, sus dudas y contradicciones, en una película de 1996. Pero a Ken Loach no le interesa el problema desde la biografía de personajes históricos, sino desde gentes, reales o ficticias, con carne y hueso de cine. Cuenta la historia de dos hermanos unidos en la peligrosa aventura de la guerrilla, pero contrarios entre sí al decidir si la guerra debía continuar o no, ahora contra el ejército propio.

La crítica ha calificado la película como “trepidante, narrativamente intensa y en ocasiones muy dura, sobre todo cuando militares ingleses reprimen a los campesinos con una crueldad que puede hacerse insostenible para el espectador, no tanto por la crudeza de las imágenes como por lo que éstas sugieren. Ken Loach rueda con sabiduría y sabe crear situaciones de ahogo sin cargar las tintas. Su trabajo es excelente, como igualmente el de los intérpretes y los responsables de fotografía y ambientación. Aunque la parte discursiva del filme explicando los datos del enfrentamiento político rompe el ritmo de la acción, lo que quizás sea inevitable, Loach remonta el vuelo para llegar con brío a la tragedia final, en la que tanta lucha acaba enfrentando hasta la muerte a dos hermanos.

El Comentario en la Web
De El Colon de Jack

El Viento que Agita la Cebada nos transporta a 1920, a una Irlanda luchando por su independencia contra un Reino Unido imperialista que se niega a reconocer su soberanía. Pero al contrario de lo que podría pensarse originalmente, la película no se enfoca en el conflicto entre ambas naciones, sino en la vida de un grupo de irlandeses que incapaces de llegar a un acuerdo en cuanto a los términos de la independencia que buscan, terminan matándose unos a otros. La cinta funciona en niveles distintos: A modo de reflexión sobre el poder de las ideologías, sobre lo que los hombres son capaces de hacer por una idea, del terrible daño que provoca la invasión de la política en todas las esferas de la vida, sobre el horror de la guerra y sobre el significado de valores como: honor, hermandad, libertad, etc. Realmente hay tanto como uno es capaz de ver.

Todo esto presentado con una dirección sólida, buenos actores y un guión que logra profundizar en todos estos temas sin llegar a diluirse en superficialidades. Lo más interesante es que logra establecer los conflictos, las paradojas y los dilemas involucrando al espectador que constantemente se va a encontrar juzgando o valorando las decisiones de los personajes.

Es fundamental que construye un mundo creíble con el que uno puede identificarse rápidamente y por eso se da esa interacción a modo de valoración moral, que es precisamente lo que pretende.

Es evidente que Ken Loach no ha realizado esta cinta para entretener o para presentar una película más sobre el drama de la guerra, sino que provoca constantemente la reflexión del espectador y que se fije una posición frente a lo que se está viendo. Escenas claves se presentan de un modo que piden y requieren un juicio moral, una justificación, una argumentación o al menos un debate. Camina en repetidas ocasiones por la línea de la polémica y el dilema, en los límites del bien y el mal. Y de hecho, lo valioso del film es que consigue lo que pretende: Sin duda alguna al terminar todos abandonan la sala fijando una posición, criticando, juzgando o aprobando.

Es una película sólida, bien realizada y muy pertinente en un mundo en donde la intolerancia, los fanatismos y los radicalismos amenazan peligrosamente con invadir los espacios y el pensamiento.

Opiniones

“Hay un arco que inicia en la necesidad de un pueblo de sentirse identificado consigo mismo; tal necesidad se abstrae en forma de lucha y las luchas necesitan líderes. El arco alcanza un cierto punto en el que los deseos, intereses, valores y necesidades a nivel individual no necesariamente tienen que ser los mismos para cada persona en el mismo pueblo, en la misma casa o en la misma familia. La actuación brillantísima de Cillian Murphy (su hermosura según otros asistentes), es ya un gancho para ver la película y por una parte disfrutarla y por otra admirarla. Parece que a Ken Loach no se le acaba la energía. Parece que a su edad siempre va a tener a su patria. Parece que es comprometido con su arte y, ¿por qué no? con sus ideales”. Un Blog de película.

“Rodada en la localización irlandesa de Cork y Kerry durante siete semanas bajo duras condiciones climáticas, El Viento... es una de las películas más ambiciosas de Loach junto a Tierra y Libertad, apoyada por un impecable reparto cuidadosamente elegido por Barry Ackroyd. Muy lineal en su construcción y efectiva al pronunciar su mensaje político”. Cineuropa.

“Una película bastante humana y conmovedora hasta los huesos en donde llama la atención las sensibles actuaciones de los protagonistas y el sentido de libertad de la cinta. Una muy buena recomendación”. Togno.

“Distante de la fórmula que presentó Loach en Carla's Song, el regreso a su entorno, a la historia inmediata que ha moldeado su filmografía, evitando su aire de evangelista ideológico, permitió que El Viento…, visualmente, tenga el aspecto de un relato épico, mientras que temáticamente descubre el vigor del cine que revive en la memoria los hechos del pasado con la energía del presente”. Hugo Chaparro Valderrama, El Espectador, Colombia.

Links

Web oficial, Reino Unido, en The Wind that Shakes the Barley.
Web oficial de la distribuidora en Colombia, en Cineplex.
Fotos en alta resolución, en Out Now!
Para ver el trailer, en Corten.

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