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  Título Original: Frontières. Horror, gore, suspenso, Francia, Suiza, 18 años, 2007, 108 min. Dirección y guión: Xavier Gens. Intérpretes: Karina Testa (Yasmine), Samuel Le Bihan (Goetz), Estelle Lefébure (Gilberte), Aurélien Wiik (Alex), David Saracino (Tom), Chems Dahmani (Farid), Maud Forget (Eva), Amélie Daure (Klaudia). Producción: Laurent Tolleron. Música: Jean-Pierre Taieb. Cinematografía: Laurent Bares. Edición: Carlo Rizzo. Diseño de producción: Jeremy Streliski. Dirección de arte: Olivier Alonso. Vestuario: Eleonore Rodríguez.
Placer por la sangre
Asqueante para muchos, cada día hay más seguidores del cine gore, que se especializa en la tortura física en pantalla.
Alberto Posso Gómez
Dos partidos de extrema derecha se disputan el poder en las elecciones de Francia, y la rebeldía de los suburbios de París está a punto de estallar en revuelta. La cinta arranca con un estupendo ritmo, viajando vertiginosamente por las calles de los desposeídos, al tiempo que la policía persigue implacable, a nuestros irreverentes protagonistas.
El momento podría ser ideal para escabullir el cerco policial y aventurarse a robar un pequeño motel ubicado en una zona desolada, que además fungiría como óptimo refugio momentáneo.
Pero el desdichado hostal pronto se transformará para los osados asaltantes juveniles en guatepeor. Allí ocurren sistemáticas carnicerías, y lo menos brutal a que puede aspirar quien llegue a este paraíso del tormento, es la muerte. Lo peor es que estará precedida de indecibles torturas físicas.
Una familia de psicópatas, dirigida por un modelo contemporáneo de Hitler a la francesa, prepara con supremo deleite, el carnaval de horror que se va a vivir en adelante, cuando todo traspase La frontera del miedo.
El cineasta galo Xavier Gens, hizo docenas de videoclips antes de debutar en la dirección con este típico título del cine gore que él acepta haber marcado su infancia.
Balanceándose entre un válido estilo aplaudido por muchos y la peor chabacanería obscena en pantalla, el filme cumple con el concepto de este lenguaje cinematográfico también conocido como splatter.
Y es que no se puede negar la penetración y vigencia del gore en el cine moderno, y su presencia permanente en la historia del Séptimo Arte, desde principios del siglo XX, cuando sus inicios estéticos se vieron en el teatro francés Grand Guignol, con la representación de escenas sangrientas.
El clásico Intolerancia (1916), de David W. Griffith, fue el primer filme en exhibir una realista mutilación física, desatando una fiebre por la sangre sólo detenida por la creación del Código Hays, que por casi 50 años impuso leyes restrictivas a tan brutal despliegue visual.
Fue el propio Alfred Hitchcock quien lo reviviera campantemente con su legendaria Psicosis (1960), preámbulo al florecimiento del gore con la serie de filmes de Herschell Gordon Lewis.
George A. Romero le otorgó el grado al violento estilo con la clásica La noche de los muertos vivientes (1968), y desde entonces la historia ha demostrado que son muchos los espectadores dispuestos a rendirle culto.
El éxito de la series Viernes 13, Scream y Saw, Juego macabro; ha puesto a funcionar un negocio que mostró todos sus frutos con las recientes Hostal y Sangriento San Valentín 3D.
Si bien resulta repulsivo e insoportable para gran parte del público sensible, el cine gore seguirá destilando sangre ante la febril complacencia de sus seguidores, quienes alardean de tener el estómago suficiente. Para muestra… La frontera del miedo.
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