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  Título original: La Pasión de Gabriel. Drama, Colombia, 2009, 110 min. Director: Luis Alberto Restrepo. Intérpretes: Gabriel (Andrés Parra), María Cecilia Sánchez (Silvia), Jorge Rodríguez (Alcides), Isabel Gaona (Rosario), Diego Vásquez (Profe Luna), Hernán Méndez (Pablo Cifuentes), Totó Vega (Josué), Gilberto Ramírez (Hipólito), Tania Suárez (Janeth). Argumento: Diego Vásquez. Guión: Diego Vásquez y Luis Alberto Restrepo. Editor: Sergio García, Pierre Heron. Cinematografía: Sergio García. Cámara: Rodrigo Lalinde. Arte: Carlos Ríos. Musica: Sally Station. Sonido: Carlos Lopera. Diseño Sonoro: Ricardo Escallón. Producción Ejecutiva: Alberto Amaya. Gerencia de Producción: Jorge López.
Historia
La Pasión de Gabriel es la historia de un sacerdote que, por sus convicciones y vocación social, sacrifica su vida en función de la justicia y del amor en su máxima expresión.
Esta historia está inspirada en hechos reales, tiene una clara identidad colombiana y transmite una problemática universal.
La película demuestra cómo la realidad supera la ficción y cómo los hombres comunes también pueden ser héroes.
La Pasión de Gabriel cuestiona el voto de castidad y refleja las debilidades humanas de los sacerdotes. Revela, además, cómo la salvación cristiana no puede darse sin la liberación social e ideológica, como signos visibles de la dignidad del hombre.
Opinión
Parábola de la entrega
A diario, muchos colombianos de bien entregan su vida por la justicia social. La nueva película colombiana les brinda un homenaje.
Ni por un momento, al padre Gabriel (Andrés Parra), le pasa por la mente que esté cometiendo un pecado, cada vez que se encuentra íntimamente con Silvia (María Cecilia Sánchez), casi a ojos vistos de la gente de su parroquia, y de los propios padres de la joven.
Pecado fuera que él, responsable espiritual de su querida comunidad, fuera a ignorar la necesidad que tienen sus fieles de arreglar un puente que requieren con urgencia, así como lo hace la descarada administración local.
Pecado sería que se quedara tan tranquilo luego de que la guerrilla se dedica a reclutar a los adolescentes del pueblo, ante la mirada indefensa de sus padres. Un crimen resultaría ignorar la muerte que acecha en la montaña a los que se atreven a desafiar a los dueños del poder en la zona.
Pero amar a una mujer, no es un pecado. Que lo diga Dios, si es que los hombres no pueden aceptarlo. Detrás de Gabriel, no solamente avanza la restricción moralista del absurdo celibato católico. Tras su pellejo van los pasos de la guerrilla, de la intolerancia, de la violencia cotidiana de los campos.
Ni por un momento, el padre Gabriel se va a amedrentar frente a su creciente cerco de acoso. Al contrario, él levanta la cabeza y pareciera que se encamina al huerto de los Olivos. Nada habrá que le haga detener su inexorable avance hacia el sacrificio. Quizás… nació para redentor.
“Redentor”, así define su personaje el director de La pasión de Gabriel, el antioqueño Luis Alberto Restrepo. Reconocido director de series televisivas como Sin tetas no hay paraíso y El cartel, su ópera prima La primera noche (2003), fue muy aclamada por la crítica y ganó 18 premios internacionales, pero no obtuvo mayor respuesta por parte del público nacional.
Protagonizada por Carolina Lizarazo y John Álex Toro, se trataba de la historia de una pareja de desplazados que llega con los niños de ella a Bogotá, para sumergirse en el submundo infrahumano de la metrópoli.
Seis años después, el cineasta reincide en los temas sociales, al enfocarse en la historia del padre Gabriel. “Es un Jesucristo, un héroe que da la vida por los demás. Es el tipo de colombiano que admiro y respeto”, comenta Restrepo.
El relato del padre Gabriel viene de una anécdota que escuchó el guionista y actor Diego Vásquez (el profe Luna), acerca de un sacerdote asesinado en el piedemonte llanero. “Hay muchos Gabrieles, para bien de los colombianos justos”, añade el director.
Ante un filme cuyo final parece tan cantado como en La pasión de Cristo, podría decirse que la película carece de un clímax dramático y resulta predecible desde el comienzo, hay una pregunta obligada para Restrepo: ¿No le inquieta la falta de sorpresa del argumento? “Me interesaba la profundización del personaje, no tanto si lo van a matar o no, más bien la forma y hasta qué punto podría resistir el asedio de su entorno”.
Acogiéndose a este enfoque específico, amén de la impecable puesta en escena y las excelentes actuaciones, La pasión de Gabriel llega para engrosar la lista de las películas nacionales que merecen la atención detenida de la audiencia. Gloria a Dios…
CLIPS
“La película es un homenaje no sólo a sacerdotes, también políticos, científicos y otros colombianos que se han sacrificado por otros”, enfatiza el director de La pasión de Gabriel.
Andrés Parra, protagonista de la cinta, ganó en el Festival de Guadalajara el premio a mejor actor por La pasión de Gabriel.
El diseño del material de prensa de la película semeja un sufragio. Y el story-line dice: “Por sus convicciones y vocación social, un sacerdote sacrifica su vida en función de la justicia y el amor”. La alegoría con el viacrucis es directa y clara.
“Por honesta, tiene tanta fuerza. Dice las verdades a la cara, sin maquillaje. Cualquier colombiano se sentirá identificado con Gabriel, porque conmueve y emociona”: Andrés Parra, protagonista.
“Contrario a la televisión, el cine permanece, por eso necesitaos contar, hacer visible y rendir un homenaje a las vidas de estos héroes anónimos… por amor al prójimo”: Diego Vásquez, guionista y actor.
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