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La Vida en Rosa Imprimir E-Mail
29 de noviembre de 2007
LA VIDA EN ROSA (2007), es sin duda una de las más bellas películas del 2007. Aún sin conocerse las nominaciones al Oscar a mejor actriz, la francesa Marion Cotillard ya era favorita para este premio, por segunda vez en la historia otorgado a una actriz de habla extranjera a Hollywood. Su caracterización es sencillamente impresionante. Épica película testimonial, musical, discreta e inolvidable y uno de los grandes éxitos del cine independiente en los últimos años.

LA VIDA EN ROSA
Título original: La Môme
Drama biográfico, romance, musical, 12 años, Francia, Reino Unido, República Checa, 2007, 140 min.
Director: Olivier Dahan.
Intérpretes: Marion Cotillard (Edith Piaf), Sylvie Testud (Momone), Pascal Greggory (Louis Barrier), Emmanuelle Seigner (Titiene), Jean-Paul Rouve (Louis Gassion), Gérard Depardieu (Louis Leplée), Clotilde Courau (Anetta), Jean-Pierre Martins (Marcel Cerdan), Catherine Allegret (Louise), Marc Barbé (Raymond Asso), Caroline Silhol (Marlene Dietrich).
Guión: Olivier Dahan e Isabelle Sobelman. Producción: Alain Goldman. Música: Christopher Gunning. Cinematografía: Tetsuo Nagata. Edición: Richard Marizy.
Diseño de producción: Olivier Raoux. Vestuario: Marit Allen.
Calificación de Séptimo Arte:
½



Dice la leyenda que la primera luz que ella vio al llegar al mundo fue la de una farola callejera. A su borracha mamá se le había ocurrido tenerla en plena calle miserable de París, contando como ‘partera’ con un gendarme noctámbulo.

Así siguió su vida durante muchos años, mientras hacían de las suyas en su organismo, todo tipo de enfermedades. De niña tuvo la suerte de encontrar una prostituta que la adoptó con sentimiento, pero esto duró solo hasta que su padre la recuperó y la llevó a trabajar con él como acróbata de circo.

Enfermo el padre, la pequeña e insignificante Edith se convirtió en indigente. Vivía y cantaba en las calles, a cambio de monedas. Halló a su medio hermana, tan miserable como ella, y conformaron un dúo para sobrevivir a la indiferencia parisina.

La vida cambió de repente cuando se topó frente a Louis Leplée, el dueño del cabaret que la lanzó a la fama. Un torbellino vertiginoso de triunfo artístico, alcoholismo, drogadicción, promiscuidad y figuración popular, conformó la estela de su frenética vida.

Sin duda dueña de un excepcional talento vocal, Edith Piaf es un ícono de la cultura europea y mundial, aún adorada por millones. Poco antes de su muerte, se presentó por última vez, trémula y titubeante, pero aún dueña de su poderosa voz. Enloqueció al público, como siempre.

La Vida en Rosa es el mejor testimonio biográfico logrado sobre la artista hasta la fecha. Asumir un relato histórico sobre el perfil de una estrella que ha generado todo tipo de ‘chismes’, resulta arriesgado y susceptible a caer en el amarillismo.

Este filme, a diferencia de otro biopic reciente, El Cantante, no enfatiza en las debilidades humanas de quien le ofrecía al mundo su arte, más que su vida privada. Es muy claro que la recreación cinematográfica de la vida de Héctor Lavoe, responde a un concepto hollywoodense poco importante para la producción de La Vida en Rosa.

Al contrario, el ‘increscendo’ psicológico logrado alrededor de una radiografía humana carente de sensacionalismo (a pesar de contar con todos los ingredientes), conduce emotivamente a la audiencia a un final que a medida que se acerca, nos pone a todos los pelos de punta. Piaf se despedirá del mundo en el escenario del Olympia de París, con lo poco que le quedan de sus fuerzas físicas, pero con su espíritu artístico fortalecido por la proximidad de la muerte.

Finalmente, el público quiere aplaudir, tal como si en lugar del cine, hubiera estado en la platea del Olympia.

La Canción Tema, La Vida en Rosa (en español)

Ojos que hacen bajar los nuestros / Una risa que se pierde sobre su boca / He aquí el retrato sin retoque / Del hombre a quien pertenezco.

Cuando me toma en sus brazos / Me habla todo bajo / Veo la vida en rosa / Me dice palabras de amor / Palabras diarias / Y eso me hace algo.

Entró en mi corazón / Una parte de felicidad / Que conozco la causa / Es él para mi / Soy para él en la vida / Me lo dijo, lo juró / Por la vida.

Y en cuanto lo perciba / Entonces siento en mi / Mi corazón que late.

Noches de amor por terminar más / Una gran felicidad / Problemas, penas se borran
Feliz, feliz a morir.

Cuando me toma en sus brazos / Me habla toda parte baja / Veo la vida en rosa / Me dice palabras de amor / Palabras diarias / Y eso me hace algo.



Le llueven elogios también a Marion Chevallier, la pequeña que interpreta a Piaf a los 5 años. Excelente casting.

40.000 personas asistieron al funeral de Edith Piaf, en 1963.

300 canciones grabó en acetato, de las cuales compuso 80. 1937 fue el año del contrato con el teatro ABC, plataforma de su estrellato en Francia.

Se dice que la mejor amiga de Piaf, Marlene Dietrich, fue su amante. La cinta no explota el rumor.

Cuatro meses y medio de rodaje, la mayor parte en Praga, y también en París y Los Ángeles.

La verdadera Edith Giovanna Gassion

Nació el 19 de diciembre de 1915 en el patio de la comisaría del barrio Belleville, de París. Hija de un acróbata y de la italiana Line Margrant, cantante de cafés, que estaba borracha y drogada cuando sintió los dolores de parto. Salió a la calle y la encontraron sus vecinos tirada y balbuceante.

Trabajó en la compañía de su padre hasta que la dejaron al cuidado de la abuela para dedicarse a sus giras por los pueblos de la campiña francesa. Su abuela Clarissa la crió con vino en lugar de agua, pues decía que ésta era "mala" para el cuerpo; su tía, quien vivía con ella, dirigía un burdel. No hablaba, no se reía, no caminaba y encima tuvo una meningitis que la dejó ciega.

El único gesto amoroso de la abuela fue llevarla a la Iglesia de Santa Teresita de Lisieux y encomendársela a la virgen. Dicen que un milagro le devolvió la vista. Con 15 años se trasladó a París, donde se ganaba la vida como cantante en la calle y en cafés. En el año 1935 fue descubierta por el propietario de un cabaret que la bautizó con el nombre de la Môme Piaf (el pequeño gorrión).

A los 16 años queda embarazada y tiene una niña que muere a los dos años de meningitis. Su potente voz y su expresivo estilo al interpretar canciones como Je ne regrette rien y La vie en rose, le dieron fama internacional.

Actuó en películas, comedias y operetas. Realizó giras por Europa, Suramérica y Estados Unidos. Tuvo relaciones amorosas con grandes celebridades como Charles Aznavour, Ives Montand y Jaques Pills, con quien se casó. Se trasladó a Nueva York y su éxito creció.

Fue muy amiga de Marlene Dietrich. Enamorada del boxeador Marcel Cerdan vivió con él una apasionada relación durante dos años; la muerte del púgil en un accidente de aviación destrozó a Edith; recurrió al alcohol y a los calmantes para poder seguir cantando. En 1962, cuando se acercaba a la cincuentena, se casó con un muchacho de 27 años.

Ganó millones durante su carrera, aunque murió en la ruina, víctima de la morfina a la que se había habituado. Falleció el 11 de octubre de 1963. Cuarenta mil personas caminaron en silencio por París hasta su tumba en el cementerio de Père Lachaise. En 1958 se publicaron sus memorias con el título de Au bal de la chance.

Marion Cotillard, la gran ganadora del Oscar 2008

Al igual que Edith Piaf, la actriz que la interpreta en La Vida en Rosa, nació en familia artística. Sus padres son profesores de arte dramático y trabajan en el cine como director y actriz. Sus hermanos gemelos, Quentin y Guillaume, se desempeñan a su vez en la escultura y la literatura. Con este entorno, no era extraño que Marion Cotillard empezara a actuar a los 5 años, recién comenzada la década de los 80.

La Mouette o Les Jolies Choses y Un long Dimanche de Fiançailles, le significaron sendos premios César a Marion Cotillard.

”Parisina neta” como el personaje que la tiene en capilla para el Oscar de Hollywood, Cotillon ha venido acumulando premios a mejor actriz del 2007 con su extraordinaria caracterización, en festivales de Seattle, Palm Springs, Cabourg y Hollywood. Se le suman galardones como los Satellite Awards, Asociación de Críticos de Chicago, Londres y Los Ángeles, los European Film Awards y el Globo de Oro.

Marion Cotillard era la máxima favorita para ganar el Oscar 2008, aún antes de conocerse las nominaciones. Cada día demuestra que ha sabido aprovechar la gran oportunidad que le dio Luc Besson en Taxi, para convertirla en actriz francesa de exportación.

Ella sigue disparada. Entró a la nómina de Nine, la próxima película de Rob Marshall (director y coreógrafo de Chicago), junto a Javier Bardem, Penélope Cruz y Sofía Loren.

Marion: la actriz del año

Por José María Baldovi, Colaborador de Séptimo Arte
(Publicado en El País, de Cali, antes antes de la entrega del Oscar).

Hace un mes que a la revista Time se le antojó decretar "La muerte de la cultura francesa". Así rezaba el titular de su tapa. De modo que la ofensiva del emporio de la prensa norteamericana no hizo más que reabrir las viejas hostilidades entre París y Estados Unidos, que se remontan hasta el momento mismo de la independencia de los Estados Unidos, en la que paradójicamente Luís XVI fue crucial, al igual que las ideas revolucionarias de los enciclopedistas.

Alegaba el autor de la catilinaria gronga que la cultura francesa había perdido su universalismo y su antigua hegemonía global. Y remataba su exposición condenando a la lengua francesa al nivel de un idioma poco menos que provinciano, horror de horrores, pues para cualquier francés no hay nada más sofisticado, civilizado y respetable en el mundo que hablar francés.

El complejo estadinense por convertirse en cumbre artística, entonces, ha vuelto a florecer, sobre todo, y como extensión de su avasallante afirmación nacionalista, desde el desmoronamiento de las Torres Gemelas, cuyo colapso le pareció al recién extinto y prodigioso ajedrecista Bobby Fischer, “una obra de arte”.

De modo que no es imposible que estas remotas hostilidades se renueven y tal vez se reflejen de nuevo en la entrega de los Premios Oscar, cuando mucho me temo que le nieguen la estatuilla del tío a la magnífica Marion Cotillard (recordada entre nosotros por Big Fish y A good year), la actriz parisina que en una histórica y prodigiosa actuación encarnó la trágica y conmovedora vida de Edith Piaf en La vie en rose.

De estética impecable, de patético in crescendo y de desenlace abrumador e inolvidable, la pieza dirigida por un poético Olivier Dahan revela la brillante capacidad interpretativa, intelectual y emocional de la Cotillard para captar la esencia, el drama y la trascendencia para la canción y la cultura francesas de quien fuera llamada por Marlene Dietrich, fugaz amante de La Mome, “el alma de París”.

Consentida del denso director Luc Besson, Marion Cotillard, uno de los rostros más bellos del ecran francés y aparente antítesis de Piaf, convirtió su papel en un auténtico homenaje a una figura crucial para las artes francesas, tanto como Marcel Proust, Auguste Rodin y Francois Truffaut.

Sucesión de evocaciones, de caídas al abismo y de resurrecciones imposibles, Marion se transforma sorprendentemente ante la pantalla sin perder magnetismo, verdad y pasión.

La suya es una interpretación desde las tripas, desde la piel y poderosamente sensorial.
Estudiosa de los gestos, del pedregoso acento, del carácter brusco y arrollador, de la fragilidad de su cuerpo, de su tendencia a la locura y de la enormidad que adquiría en el escenario el pequeño gorrión de la rivera izquierda del Sena, madame Cotillard no sólo se apropió de su papel en una asimilación impar, sino que esculpió una puesta en escena memorable y a la altura de la eterna grandeza y gloria de la France.



Olivier Dahan es conocido en Francia, su país de origen, por sus títulos de cine fantástico (Érase una vez, Ríos de color púrpura 2: los ángeles del Apocalipsis).

Diplomado en 1991 de la escuela de arte de Marsella, Dahan se hace notar rápidamente por su trabajo en videoclips de IAM, MC Solaar, The Cranberries o Zucchero. Ya en 1994 realiza para la cadena de televisión Arte un primer largometraje: Frères, con Saïd Taghmaoui y Samy Nacéri.

Déjà mort aparece en 1997 y establece la piedra angular de su cine, entre pasión y virtuosidad.

En 2001 realiza Pulgarcito, película de gran presupuesto con un importante elenco. Al año siguiente, Olivier Dahan regresa a su gusto por lo sombrío dirigiendo a Isabelle Huppert en La vida prometida.

En 2004, Ríos de color púrpura 2 - Los ángeles del apocalipsis confirma su capacidad para sacar adelante grandes presupuestos sin dejar de lado cierta independencia creativa.

Logra entonces llevar a cabo el proyecto sobre la vida de Edith Piaf imponiendo a Marion Cotillard en el papel principal. La inspiración le llegó cuando vio una fotografía de la cantante con un "look" desconocido para el gran público. Pensó en rodar una historia que recogiera su infancia, sus éxitos, sus pasiones y sus desgracias. Todo ello, intentando apartarse de la biografía cinematográfica propiamente dicha para crear una historia de sentimientos.

La expresión del cineasta

"Tenía ganas de hablar de cómo funciona un artista en su interior, hacer una película sobre el impulso vital de un artista. Estaba en una librería, hojeando un libro sobre Edith Piaf y de pronto se me ocurrió la idea. Inmediatamente, le envié un texto a Alain Goldman, y a los cinco minutos me dio su visto bueno y compartió mi entusiasmo. La verdad es que la velocidad con la que me apoyó me hizo preguntarme por un momento en qué me había metido..."

"Para mí, Edith Piaf es el ejemplo perfecto de alguien que no pone ninguna barrera entre la vida y el arte. La fusión entre su propia vida y su trabajo es la base misma de un verdadero artista. Como todos los franceses, conocía alguna de sus canciones y sabía algo de su vida, pero no mucho más, así que me pareció que ella representaba el pretexto ideal para que yo pudiera hablar de lo que me interesaba. La inspiración inicial surgió al ver una fotografía suya por la calle con su amiga Momone. Poca gente tenía una imagen de ella tan joven, porque predominan las fotografías de las décadas de 1950 y 1960, cuando ya se había convertido en un frágil icono vestido de negro".

"Esa foto me mostró la imagen de una persona completamente distinta, de alguien que no era Edith Piaf y que me intrigaba. Me imaginé una especie de puente entre la imagen que casi todo el mundo tiene de ella y esta foto en la que aparecía como un diamante en bruto".



Cómo se hizo, en La Butaca.
Para ver el trailer, en Yahoo Cine.
Su vida no fue color de rosa, en Plan B.
Ver y escuchar la canción tema, completa, en video, en El País, España.
Profundiza elegantemente en la personalidad del artista, en Mucho Cine.
Edith Piaf, biografía y letra de sus canciones, en Lycos.
Non, Je Ne Regrette Rien, versión original, en video, en You Tube.
Hace 40 años moría Edith Piaf, en El Deber.

 
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